La táctica de guerra islamita
Es preciso conocer la historia de Irán para entender por qué sus actuales enemigos han cesado las embestidas.
Por alguna razón, Estados Unidos e Israel no han cumplido la amenaza de borrar del mapa a la República Islámica de Irán y en cambio han adoptado la estrategia de negociar el conflicto mediante estancadas negociaciones. El ataque inició el 28 de febrero de 2026 con la denominada “Operación Martillo de Medianoche” con el argumento de que el objetivo era “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní”. Desde entonces ha primado el antaño recurso de terror psicológico, con insistentes amenazas, para expandir el miedo, como aquella frase de que arrasarían todas las vidas en la población iraní.
En respuesta al ataque, Irán ha lanzado masivas artillerías de misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak e impuso el cierre selectivo del importante estrecho de Ormuz, su principal arma en esa batalla. Esta clausura está causando un fuerte aumento del precio del petróleo y el gas natural, generando problemas a las economías mundiales. Durante esta sangrienta conflagración han circulado noticias falsas, manipuladas y mucha desinformación en ambos bandos, acción que transcurre bajo la complicidad parcializada de algunas cadenas noticiosas internacionales, medios impresos, de radio y televisión.
Al describir la decisión de lanzar una operación militar “masiva”, el gobernante estadounidense Donald Trump afirmó en un audiovisual difundido en las redes sociales que Irán estaba desarrollando “misiles de largo alcance que ahora pueden amenazar a nuestros muy buenos amigos y aliados en Europa, nuestras tropas estacionadas en el extranjero, y pronto podrían llegar a la patria estadounidense”. Fue la excusa perfecta para invadir. Hay antecedentes históricos que explican esa postura. El 20 de marzo de 2003, en la gestión del presidente George W. Bush, una coalición liderada por Estados Unidos junto a países aliados como Reino Unido y España, invadió Irak, dejando más de 100 mil civiles muertos. El objetivo era acabar con Saddam Hussein (a quien finalmente colgaron) y la existencia de un supuesto arsenal de armas de destrucción masiva químicas, biológicas y nucleares en Irak, que nunca se encontró.
Es preciso conocer la historia de Irán para entender por qué sus actuales enemigos han cesado las embestidas y han acordado un alto al fuego, proponiendo negociaciones que de momento no prosperan, para poner fin al conflicto. Es un país combativo con legendarias experiencias bélicas. Varios imperios históricos, como los medos, aqueménidas y sasánidas, los romanos, así como fuerzas modernas como Irak, enfrentaron derrotas significativas al confrontar a la República Islámica de Irán. Tras las guerras de Irak y Afganistán, Irán se ha convertido en el gran enemigo de Estados Unidos en Oriente Medio.
¿Por qué el país más poderoso del planeta es incapaz de imponer su voluntad sobre una nación más pequeña y débil, por demás devastada con sanciones económicas y ataques militares? La razón es porque Irán es el cuarto mayor productor de petróleo del mundo y cuenta con una herramienta a su favor en cuanto a intereses comerciales se refiere: el Estrecho de Ormuz, la ruta fluvial por la que se transporta el 20% del crudo y el 25% del gas mundial. Están obligados a negociar con los líderes de Teherán. Es lo que dicen los analistas conocedores de la geopolítica.
El profesor Jiang Xueqin, reconocido experto en conflictos globales, detalla en un vídeo por YouTube que “el ejército activo norteamericano está conformado por 1.3 millones de soldados” y que con esa cifra “no hay posibilidad de que Norteamérica controle el amplio territorio iraní debido a que es una estructura militar que no está diseñada para ganar guerras, sino para generar beneficios para el complejo industrial contra Irán, y eso es catastrófico. Toda la estrategia militar estadounidense se basa en vender sistemas de armas caros, no en ganar guerras”. Precisa que la nación islámica no destruye hoy imperios con espadas ni caballos, como ocurría en la antigüedad, “sino con matemáticas, calculando los bajos gastos en construcción de las herramientas bélicas, como drones y misiles”.
Agrega que Estados Unidos gasta 60 veces más que Irán (muchos millones) en pertrechos de guerras. Teherán aplica la estrategia persa antigua de “no luchar contra el imperio de frente, lo desangras lentamente, agota sus recursos, su voluntad, como le hicieron a Roma durante 300 años, y esto es lo que los iraníes le están haciendo a América hoy”.
Mientras, analistas de medios periodísticos norteamericanos, como The Washington Post, explican que, a esta altura, “parece claro que Trump quiere un acuerdo, pero al concretarlo podría terminar otorgándole a la República Islámica lo que viene buscando desde hace 47 años: una aceptación sin condiciones incluso por parte de los sectores más duros de Estados Unidos. Para Teherán, ese es un premio que vale muchas concesiones”.
Manuel Vólquez
Dominicano, periodista, profesor universitario. Nació en Barahona, República Dominicana.
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