Sorprendente descubrimiento sobre la evolución humana
Un análisis masivo de ADN antiguo en Eurasia desmonta la idea de que la evolución humana se estancó. La investigación confirma que la transición a la agricultura disparó mutaciones genéticas vinculadas a la supervivencia y a enfermedades modernas
Un estudio de Harvard revela de un aceleramiento con la llegada del arado y luego tras la Edad de Hielo
No somos los mismos de hace diez mil años, y no solo por la tecnología o la ropa. Nuestra propia biología ha pisado el acelerador. Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard acaba de publicar en la revista Nature un hallazgo que cambia lo que sabíamos sobre nosotros mismos: la selección natural no es un proceso lento y casi invisible de épocas remotas, sino una fuerza que se volvió frenética cuando dejamos de ser nómadas.
Hasta hace poco, la ciencia apenas rastreaba 21 casos claros de "selección direccional" (esos cambios genéticos clave, como el que nos permite procesar la leche de adultos). Se pensaba que éramos, esencialmente, los mismos humanos que salieron de África hace 300.000 años. Pero los datos cuentan otra historia.
Al analizar el ADN de casi 16.000 personas que vivieron en Eurasia Occidental durante los últimos 10 milenios, los investigadores encontraron cientos de variantes genéticas que subieron o bajaron como la espuma en el código humano.
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El punto de inflexión: la agricultura
El estudio revela que el gran cambio ocurrió cuando cambiamos la lanza por el arado. Al pasar de la caza y la recolección a la agricultura, el entorno cambió drásticamente. Vivir en comunidades más grandes, convivir con animales y cambiar la dieta puso a nuestro cuerpo bajo una presión evolutiva sin precedentes.
Ali Akbari, autor principal del estudio, es claro: ya no necesitan suponer qué pasó mediante modelos matemáticos. "Ahora podemos ver cómo la selección natural moldeó la biología en tiempo real", explica. El equipo identificó 479 versiones genéticas que fueron favorecidas o descartadas por la naturaleza con una fuerza inusitada.
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Salud y supervivencia
Lo fascinante del hallazgo es que muchas de estas mutaciones están ligadas a lo que hoy llamamos enfermedades. Variantes relacionadas con la diabetes tipo 2 o la esquizofrenia fueron, en su momento, respuestas evolutivas. Aunque hoy las veamos como un problema de salud, en el contexto de la prehistoria pudieron ofrecer alguna ventaja de supervivencia que todavía no terminamos de comprender.
Para David Reich, profesor de genética en Harvard, este trabajo permite ponerle fecha y lugar a las fuerzas que nos diseñaron. No somos un producto terminado, sino el resultado de un ajuste constante y veloz.
Con estos datos ahora disponibles de forma gratuita para la comunidad científica, el mapa de quiénes somos —y por qué enfermamos— empieza a verse mucho más nítido.
Diómedes Tejada Gómez
Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com
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