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La ciencia política hoy

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David La Hoz Brito, D. Republica Dominicana . (2023, noviembre 15). Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Revista Científica Panorámica: Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Ante estos escenarios cabría entonces preguntarse ¿dónde anda República Dominicana en esta discusión?

Como hemos comentado en otras ocasiones, a la ciencia política se la ha llegado a calificar de ciencia inútil en el sentido de que no tiene un campo de estudio definido o, lo que es lo mismo, en el sentido de que abarca todos los campos del saber, si se la analiza desde el punto de vista metodológico como ciencias políticas. Se acusa de lo primero al método conductista estadounidense, base del método de“teoría e investigación” de la conducta política, de la escuela de ciencia política de Estados Unidos; en cambio, cuando se habla de ciencias políticas, se hace hincapié en resaltar la metodología empleada por la ciencia política de Europa continental; Latinoamerica, hasta hace poco, no había entrado en estas discusiones, las cuales tienen dos escenarios las cátedras en las academias y los institutos en el plano de la actividad profesional del politólogo. Sin embargo, Latinoamerica empieza a emerger como una región donde se hace ciencia política y, también ciencias políticas. Aunque todavía no llega a un análisis comparativo de cómo anda esta ciencia por país, por tanto, la disgregación reina.

Ante estos escenarios cabría entonces preguntarse ¿dónde anda República Dominicana en esta discusión? La pregunta no deja de ser interesante porque, de buenas a primeras, RD es un escenario donde los politólogos reales y supuestos, están proliferando como la verdolaga, por al menos dos causales, primero, hay varias escuelas en el país que enseñan esa disciplina y, segundo, un número no despreciables de jóvenes dominicanos han realizado estudios de grado como de postgrado en esta disciplina profesional en el exterior. Esta realidad no es suficiente para que RD entre al debate, pero si es suficiente para abrir el debate y, resulta que, está abierto, cada vez se habla con mayor frecuencia sobre politología. Se podría decir que ya el término es popular. Aunque acusa desfase sobre objeto, por ejemplo, una idea muy generalizada planea que politología significa maquiavelismo. Sobre todo, a partir de la lectura que se ha tenido en el país de la obra de Robert Green. Hecho que plantea, por ejemplo, el desconocimiento absoluto de los apartes de Tocqueville y del hacer politológico en EEUU.

El caso dominicano ha tomado partido por dos posturas ampliamente conocidas, a saber: proceso electoral y el impacto de las encuestas y sondeos en la preferencia del voto. Aunque, en sus inicios, se centró en la ingeniería electoral del proceso electoral, poco a poco los sondeos y encuestas se hicieron populares porque grupos empresariales y partidos políticos, se acostumbraron a contratar asesores políticos extranjeros, en total menosprecio por los locales, con el objeto de conocer tendencias y posicionamiento electoral de los partidos políticos. Dato que también resulta útil para los partidos quienes terminaron, a veces conjunta o separadamente, a hacer lo mismo. De manera que se ha creado un mercado de profesionales de la ciencia política entendida como ciencia del proceso electoral y de los datos o numerología del mismo.

Por tanto, estamos cerca de que los profesionales locales de los procesos electorales, empiecen a exigir de empresarios y de partidos políticos, la contratación de politólogos criollos para el análisis de posicionamiento electoral, análisis de datos e ingeniería electoral junto a estudios científicos sobre el comportamiento electoral dominicano. Hasta hace poco, esto no era necesario porque el mesianismo de los lideres político lo hacía innecesario, sin embargo, hoy en día el clientelismo político ha sustituido al mesianismo y, a la vez, el clientelismo político está cayendo en desuso porque el electorado joven, de más en más, está exigiendo planteamiento sobre asuntos concretos como actitud de los partidos frente a la corrupción, a gerencia administrativa, institucionalidad, democracia, administración de justicia y un largo, etc. 

En pocas palabras, la gente tiene una tendencia a escuchar respuestas profesionales y científicas sobre el cómo abordará cada partido, los problemas de la ciudadanía. Es decir, estamos saltando de Maquiavelo a Tocqueville, lo que significa que nos estamos acercando a ver la ciencia política desde la perspectiva de Rousseau para centrarla en el contractualismo, en el constitucionalismo a secas. Lo cual plantea una dialéctica metodológica que cada vez más, nos acerca a la noción de ciencia política. Es decir, a profesionales que ven y analizan la política fuera del ámbito de la pertenencia o no a un partido político. Este es un paso gigante de la profesión.

Regresando a nuestro tema, en algún momento, algunos publicistas de la politología (Sartori), planteó que el método aplicable a la ciencia política debía ser el análisis comparado de datos, por ejemplo, concernido al grado de desarrollo de la democracia; de otra parte, autores como Maurice Duverger, se enfocaron en el estudio del sistema de partidos políticos y del monopolio constitucional que estos ejercen sobre el sistema democrático. Estudios que, al final del día, terminaron, necesitando de la numerología del conductualismo anglosajón (Barómetro Latinoamericano). Pero, estos métodos válidos en principios han terminado dejando fuera otras aristas como son el estudio de la teoría política, las ideologías, etc.

El caso es que los análisis neoliberales están quedando obsoletos porque, primero plantearon la muerte de las ideologías, pero en realidad encubrieron la suya y la hicieron dominante; segundo, porque la gente está demandando respuestas sobre problemas puntuales tanto en los gobiernos locales como en el gobierno nacional. Resultando en que la gente no cree ni en mesianismo ni en ideologías sino en propuestas de profesionales de la política que sepan diagnosticar problemas y plantear las soluciones. Es lo más parecido a las realizaciones de planes sobre políticas públicas concretas con métodos de verificación de su aplicación y de adaptación a la realidad cambiante como manera de evitar que el tiempo y los cambios sociales y científicos los dejen obsoletos.

Estos nuevos enfoques abren un nuevo campo para el politólogo como nunca antes. Así, ante el exceso de abogados en unas áreas y la escasez de otros en áreas vitales para el desarrollo, la institucionalidad y la democracia, la politología se abre paso, demandando gerencia electoral, gerencia municipal, gerencia en relaciones internacionales, gobierno, poder y democracia. Como necesidades planteadas por un tribunal constitucional y politológico cuya aplicación del derecho resultan insuficiente. DLH-17-4-2026

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David La Hoz

David La Hoz

David la Hoz: Profesor de Derecho Constitucional y Administrativo en la UASD durante más de tres décadas, ha dirigido el Centro de Estudios Constitucionales y se ha desempeñado como Defensor del Pueblo Universitario. Preside FUNDECOM y funge como vicepresidente de ONPECO. Miembro de la Academia Dominicana de Ciencias Políticas, es abogado, investigador y articulista. Autor prolífico, ha publicado más de diez libros sobre derecho constitucional, administrativo, comercial, ambiental y derechos de autor en República Dominicana.

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