La ciencia política en tanto y cuanta ciencia del bienestar
Los hechos, nuevas muestran la incapacidad del Orden Jurídico Internacional para resolver el problema porque ese orden internacional.
El derecho no tiene el rango de ciencia por ser una técnica finalista, persigue siempre un fin individual o grupal, pero, sobre todo, es una actividad que busca preservar el estatus quo, es decir conservar el orden social en función de las clases dominantes o dirigentes. Por tanto, se opone siempre al cambio por su carácter finalista. En cambio, la ciencia política es una ciencia holística en el sentido de que su campo de acción es el todo, de modo que las partes del todo quedan dentro de ella. O, lo que es lo mismo, es una ciencia de perfectibilidad que se encarga de producir el cambio teniendo como norte el bienestar general, el bien común de la humanidad en una sociedad determinada, específica. Por tanto, el cambio, se produce en el marco de lo público, de lo general, de lo político y una vez consensuado o impuesto, para a convertirse en norma cuya aplicabilidad corresponde al campo jurídico como al campo político administrativo, al poder ejecutivo o al poder parlamentario según sea el caso. O bien, a la instancia político administrativa.
Se ha dicho que, el campo de la ciencia política, es tan vasto que se hace difícil delimitarlo, encajonarlo en un único saber. Debido a ello, una parte de los teóricos de la ciencia política hablan de la inutilidad de la política o, a lo sumo, que es una ciencia cuyo campo no puede ser delimitado.
Esto ha conducido a que, en su nacimiento (Maquiavelo), se la denominara como aquello que no es derecho, no es religión, ni es moral, ni es costumbre, sino, simplemente, la ciencia del poder y como quien dice poder dice Estado, en contraposición a los planteamientos de Maurice Duverge en el sentido de que era derecho constitucional e instituciones políticas, se terminó por denominarla ciencia del Estado. Sin embargo, pronto se observó que el estudio del Estado es parte, pero no el todo del ámbito de lo político porque hubo de ser añadido el campo del concepto de revolución (Hanna Harednt). A la vez, Alexis de Yocqueville, centró el campo de la política al estudio de la democracia como única finalidad de lo político, a ello se dedicó, principalmente, la ciencia política de Estados Unidos de América (EEUU) hasta el día de hoy.
Sin embargo, pronto otros analistas observaron que tampoco de podía circunscribir la ciencia política al concepto y a las variables del estudio de la democracia. Sobre todo, cuando se comprobó que todo régimen político posee su propio ordenamiento jurídico-constitucional, es decir, la democracia se mide no por su grado (Robert Dahl) sino por la existencia de un ordenamiento jurídico institucional como bien expresa Maurice Duverger.
Visto lo anterior, se ha llegado a identificar ciertos métodos en ciencia política que implican una superioridad desde la perspectiva científica con relación al derecho pero que, a la vez, acercan la ciencia política a la sociología, por ejemplo. El caso es que los propulsores del carácter dialectico de la politología han pretendido subsumirla, exclusivamente a ciencia de los procesos electorales y al análisis estadístico de los comportamientos electorales de los electores de un lado y de los partidos políticos del otro.
Esa línea de pensamiento político ha conducido a ver que la superación del orden político ocurre por temas ligados al psico análisis freudiano. De ahí que se hable entonces de psico política y se haya derivado en biopolítica. Nada más. Pero como bien prueba Isaac Asimov, en su artículo sobre la democracia electrónica saga en que la democracia mediante selección algorítmica de un único votante escogido por un ordenador le encarga de escoger o votar por un presidente, no hace sino trasladar la ciencia política desde el campo de las ciencias sociales, hacia el campo de las ciencias naturales, más exactamente al campo de las ciencias exactas, a las matemáticas. Cosa que, ya en su momento, Aristóteles había rechazado, oportunamente, aduciendo que la numérica sirve de apoyo a la politología, pero que ésta no es politología en misma porque la política no es subsumible en números porque su característica esencial, son las ideas políticas, el pensamiento político.
Y cuando se dice ideas políticas se piensa en el bienestar general (Rousseau), en crear humanidad resolviendo los problemas humanos dentro de las polis, polis que los latinos llamaron posteriormente, citi. La citi implica la existencia de instituciones político administrativas para gestionar el bien común, pero que, como demostró Carlos Marx, es falso que busquen el bien común, buscan preservar los privilegios de las clases diligentes. Por tanto, todas las veces en que la política está al servicio de un grupo habrá voluntad de grupos o de individuos jamás bienestar social ni interés general. Esto significa que la finalidad de la politología, de la ciencia política es el bienestar de la humanidad. En palabras de Juan Pablo Duarte, es la ciencia más digna de ocupar la mente humana porque es la que con mayor eficacia permite ayudar al prójimo.
Dicho lo anterior, resulta obvio que el campo, el ámbito de lo político está lejos de estar agotado porque todavía la humanidad no ha logrado eliminar latentes desigualdades que ocurren en el marco de la polis porque todavía la humanidad no se ha despojado de su bestialidad, es decir, la política por otros medios (Clausewitz) sigue imperando y desviando recursos no para construir humanidad sino para destruir la humanidad, lo que es una deriva del egoísmo de las clases dirigentes que, en lugar de buscar equidad, profundizan las desigualdades sociales al grado de que los recursos del planeta están hoy en día en manos del Uno por ciento de la humanidad y un único individuo busca, afanosamente, poseerlos todos.
Los hechos, nuevas muestran la incapacidad del Orden Jurídico Internacional para resolver el problema porque ese orden internacional depende de la política y la política ha sido desviada a los planteamientos de Carl Clausewitz, en función de los intereses de un reducido grupo de individuos, lo cual muestra, que la ciencia política, no solo es capaz de identificar el problema del bienestar general de la humanidad, sino que es capaz también de saber cuál es la solución de este problema, el cual rebasa el ámbito de lo jurídico.
Así las cosas, hablar de la inutilidad de la política o decir que es una ciencia cuyo campo es inexistente, obedece a una posición conservadora que pretende, igual que el derecho conservar el estatus quo en provecho de aquellos que están en contra del bien común y de la paz mundial. Cuando Enmanuel Kant escribió sobre la paz perpetua hizo politología, negarlo hoy contribuye no a la construcción de humanidad, pero si a su destrucción, lo mismo que cuando alguien desde la pseudo ciencia política sirve a intereses oportunistas, mezquinos o negadores del bienestar general en provecho del ben personal o de grupo está destruyendo a Occidente como bien ha escrito Francis Fukuyama.
En conclusión, si la humanidad no lucha en las calles y por todos los medios por detener a Donald Trump y a Netanyahu, la humanidad podría desaparecer porque a ojos vistas ni sus respetivos derechos positivo interno, ni el Orden Jurídico Internacional pueden hacerlo. Es el pensamiento político, las ideas políticas quien puede detenerlos porque la numerología, el quantum de su parque bélico, les dice que pueden vencer a cualquier enemigo. DLH-8-4-2026
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