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Nave espacial de 600 kilos caerá a la Tierra este miércoles

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NASA prevé reentrada con riesgo mínimo de daños en la superficie

Una nave espacial de unos 600 kilogramos reentrará en la atmósfera terrestre en las próximas horas tras permanecer más de una década en órbita. Aunque algunos fragmentos podrían sobrevivir al descenso, las autoridades espaciales consideran que el riesgo de causar daños en la superficie del planeta es muy bajo.

Se trata de la sonda Van Allen A, parte de una misión científica lanzada por la NASA en 2012 para estudiar los cinturones de radiación que rodean la Tierra. De acuerdo con los cálculos más recientes, el objeto podría ingresar nuevamente a la atmósfera alrededor de las 00:45 horas del miércoles (hora de España), aunque existe un margen de error de hasta 24 horas.

La Fuerza Espacial de Estados Unidos explicó que la mayor parte de la nave se desintegrará debido a las altas temperaturas generadas por la fricción con la atmósfera. Sin embargo, algunos componentes más resistentes podrían llegar a la superficie.

Aun así, el riesgo para la población es mínimo. Las estimaciones de la NASA sitúan la probabilidad de que una persona resulte afectada en aproximadamente una entre 4,200.

La sonda formó parte de una misión científica clave para entender los llamados cinturones de Van Allen, anillos de partículas cargadas atrapadas por el campo magnético terrestre. Estas estructuras naturales actúan como un escudo que protege al planeta de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar, fenómenos que pueden afectar tanto a los seres humanos como a la tecnología espacial.

Las sondas gemelas Van Allen A y Van Allen B fueron lanzadas el 30 de agosto de 2012 con una misión prevista inicialmente para dos años. Sin embargo, continuaron operando durante casi siete años, recopilando información considerada fundamental para el estudio del clima espacial.

Entre sus hallazgos más relevantes está la confirmación de un tercer cinturón de radiación temporal que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar.

Cuando la misión finalizó en 2019, los científicos calcularon que la nave regresaría a la atmósfera en 2034. Sin embargo, el actual ciclo solar resultó mucho más activo de lo previsto, lo que aumentó la resistencia atmosférica y aceleró su caída.

Aunque la misión terminó hace años, los datos recopilados por estas sondas siguen siendo utilizados por científicos para comprender mejor cómo la actividad del Sol puede afectar satélites, comunicaciones, sistemas de navegación e incluso redes eléctricas en la Tierra.

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