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Irán golpea a Israel y a base de EE.UU. en Qatar

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Israel asegura haber abatido a mando iraní en Líbano

La guerra abierta entre Irán, Israel y Estados Unidos escaló este martes con una nueva andanada de misiles y drones lanzados por Teherán, que aseguró haber atacado territorio israelí y la base aérea de Al Udeid, en Qatar, el principal enclave militar estadounidense en Oriente Próximo. En paralelo, el Gobierno israelí anunció la muerte de un alto cargo iraní en un bombardeo en Líbano, en medio de una ofensiva terrestre que vuelve a tensar la frontera norte.

Desde Teherán, el Ejército iraní reivindicó “operaciones ofensivas y defensivas” contra lo que calificó de “posiciones enemigas”. Entre los objetivos mencionó instalaciones militares en Israel y la base de Al Udeid, donde Estados Unidos mantiene su mayor despliegue regional. No hubo, hasta el cierre de esta edición, confirmación independiente sobre daños o víctimas.

La televisión estatal iraní difundió un comunicado en el que se hablaba de ataques con drones y misiles de precisión. Además, la Guardia Revolucionaria afirmó haber disparado cuatro misiles de crucero contra el portaviones USS Abraham Lincoln, que —según su versión— navegaba a unos 250 o 300 kilómetros de las costas de Chabahar, en el sureste de Irán. El portavoz sostuvo que la nave se replegó hacia el océano Índico tras el ataque. La Armada estadounidense no se pronunció de inmediato.

El trasfondo de esta nueva ofensiva es el golpe previo lanzado el 28 de febrero por Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes. La Media Luna Roja cifró en cerca de 800 los muertos en territorio iraní desde entonces, entre ellos altos mandos militares y figuras del aparato político. Las autoridades iraníes aseguran que entre las víctimas se encuentra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, extremo que no ha sido corroborado por fuentes independientes y que, de confirmarse, supondría un terremoto político en la República Islámica.

Mientras los misiles cruzaban el cielo del Golfo, en el frente norte de Israel se abría otro capítulo. Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron de la muerte de Reza Jazaei, alto cargo de la Fuerza Quds —el brazo exterior de la Guardia Revolucionaria— en un bombardeo ejecutado en Líbano. Según el parte militar, Jazaei coordinaba la asistencia iraní a Hezbolá y supervisaba rutas para el traslado de armas hacia territorio libanés.

El Ejército israelí lo describió como “una figura clave” en la reconstrucción de las capacidades militares de Hezbolá tras meses de enfrentamientos. También aseguró que estaba involucrado en planes de producción armamentística dentro de Líbano. No hubo confirmación inmediata por parte de Teherán ni del movimiento chií.

En las últimas horas, tropas israelíes cruzaron nuevamente la frontera en una incursión terrestre limitada, en lo que parece ser un intento de desarticular posiciones vinculadas a Hezbolá antes de que el conflicto escale aún más. La retórica en ambos bandos no deja espacio para la distensión.

Con frentes activos en Israel, Líbano y el Golfo, y con bases estadounidenses en alerta, Oriente Próximo vuelve a situarse al borde de una conflagración mayor. Cada comunicado suma tensión; cada silencio, incertidumbre. El pulso ya no es retórico: se mide en misiles, en movimientos navales y en una región que observa, expectante, el próximo movimiento.

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