Willie Colón: De la mano de Johnny Pacheco a la cima de la salsa
Un legado de rebeldía el arquitecto del barrio y su adiós en Nueva York
La noticia cayó como un mazazo en las esquinas de Nueva York y en cada rincón de América Latina donde se vive al ritmo de una clave. El 21 de febrero de 2026, a los 75 años, se apagó la vida de Willie Colón. El "Malo del Bronx" falleció debido a complicaciones respiratorias, dejando un silencio pesado en ese género que él mismo ayudó a reinventar. No se fue solo un trombonista; se fue el hombre que le puso banda sonora a la crónica roja, a la marginación y al orgullo de ser latino en la Gran Manzana.

La historia de Willie no se entiende sin la figura del dominicano Johnny Pacheco. Fue el visionario de Santiago de los Caballeros quien, tras fundar Fania Records, puso el ojo en aquel muchacho de mirada desafiante que arrastraba el trombón por las calles del Bronx.
Pacheco no solo vio talento; vio una "joya en bruto" con el filo necesario para cortar con la hegemonía de las grandes orquestas de salón. Fue su padrino, su mentor y el hombre que le abrió la puerta del estudio por primera vez, confiando en que ese sonido crudo, casi violento, era exactamente lo que la juventud de los años 70 necesitaba para sentirse identificada.
El rugido de Fania y la estética del peligro
Cuando Colón firmó con Fania, la disquera apenas era un proyecto ambicioso. Su llegada inyectó una dosis de adrenalina que cambió la estética del mercado. Willie no quería parecer un director de orquesta convencional con esmoquin impecable; él quería lucir como los tipos que mandaban en la calle. Junto a su banda, adoptó una imagen inspirada en la mafia de la época, plasmada en portadas legendarias como The Hustler y Cosa Nuestra.
Era una propuesta visual que respaldaba un sonido agresivo. En 1971, durante el mítico concierto en el Cheetah Club, Willie se consagró como una pieza inamovible de la Fania All-Stars. Esa noche, el mundo entendió que la salsa no era solo música para bailar; era un movimiento social que nacía del asfalto caliente de los barrios neoyorquinos.
El binomio de oro: Lavoe, Blades y la crónica urbana
Uno de los momentos más curiosos de su carrera fue el nacimiento de su alianza con Héctor Lavoe. La anécdota es hoy parte del folclore salsero: cuando Pacheco le presentó a Héctor para que fuera el cantante de su primer disco, el "Cantante de los Cantantes" soltó una crítica demoledora tras escucharlos ensayar: "Ustedes están bien, bien flojos". Sin embargo, el destino tenía otros planes. A pesar del roce inicial, formaron la dupla más explosiva de la salsa, produciendo clásicos que hoy son instituciones: "Aguanilé", "Idilio" y "Gitana".
Más tarde, a finales de los 70, Colón se unió a otro gigante: el panameño Rubén Blades. Juntos dieron a luz a la "salsa intelectual". Con el álbum Siembra (1978), rompieron todos los récords de ventas —superando los tres millones de copias— y entregaron al mundo "Pedro Navaja", una tragedia griega en clave de son que se convirtió en la crónica urbana definitiva.
Sin embargo, el éxito no fue suficiente para sostener una amistad que terminó quebrándose por el peso del dinero y el carácter. El conflicto escaló hasta los tribunales en 2003, tras una demanda de Colón contra Blades por incumplimientos de pago tras un concierto de aniversario. Fue un divorcio artístico que dolió a los fanáticos y que, pese a los gestos públicos de gratitud de Blades, nunca terminó de sanar.
Un legado que se queda en la calle
La discografía de Willie Colón es un mapa de la identidad latina. Desde la crudeza de "Juanito Alimaña" hasta la valentía de "El Gran Varón", una canción que en su momento rompió tabúes al abordar la identidad de género con una honestidad brutal, Willie siempre se mantuvo fiel a su instinto de narrador.
Hoy, Nueva York se siente un poco más gris. Se ha marchado el arquitecto que supo traducir el ruido de la ciudad en armonía y el dolor del inmigrante en orgullo. Willie Colón no solo tocó el trombón; él fue el encargado de recordarnos que la salsa, antes que espectáculo, es la voz del pueblo. Su música seguirá sonando en cada radio y en cada fiesta, porque los barrios, al igual que sus historias, nunca mueren.
José Tejada Gómez
Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com
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