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Bad Bunny dispara el turismo en una Puerto Rico de récord

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Las reservas de actividades en la isla se quintuplicaron tras la Super Bowl

SAN JUAN – Puerto Rico no solo suena en los auriculares de medio mundo; ahora también se llena de maletas. El inicio de 2026 ha marcado un antes y un después para el sector turístico de la isla, que vive un momento de euforia sin precedentes. Lo que muchos llaman el "efecto Bad Bunny" ha dejado de ser una teoría de marketing para convertirse en cifras contantes y sonantes: en apenas dos meses, las reservas de tours y actividades se han quintuplicado.

El detonante de esta explosión tiene fecha y lugar: el pasado 8 de febrero en el intermedio de la Super Bowl. La exposición global del artista, sumada a su reciente e histórico triunfo en los Grammy —donde se llevó el galardón al Mejor Álbum del Año con un trabajo íntegramente en español—, ha colocado a la isla en el centro del mapa aspiracional de millones de viajeros. No es solo que Puerto Rico esté de moda; es que la cultura boricua se ha consolidado como un imán económico.

Un crecimiento que rompe moldes

Según los datos más recientes de Civitatis, la plataforma líder en actividades en español, el ritmo de crecimiento en este primer trimestre es extraordinario. Si bien 2025 ya fue un año para el recuerdo, cerrando con un incremento del 234% en las reservas, este 2026 amenaza con pulverizar cualquier métrica previa.

El volumen registrado entre enero y febrero ya supera con creces lo visto en el mismo periodo del año pasado, confirmando que la isla ya no es un destino estacional, sino una tendencia sólida y constante.

Desde la compañía señalan que el fenómeno mediático de Bad Bunny ha funcionado como un catalizador agresivo. Su presencia en los eventos más vistos del planeta ha generado un pico de tráfico y búsquedas que, según las estimaciones, se mantendrá durante todo el primer semestre del año.

De la salsa en la calle a las aguas de Culebra

El perfil del turista que aterriza en San Juan está cambiando. Aunque el sol y la playa siguen siendo el reclamo principal, hay un interés creciente por lo que ocurre en las calles. El epicentro de esta actividad es, sin duda, la capital.

El tradicional free tour por el Viejo San Juan se mantiene como la experiencia más solicitada, pero le siguen de cerca actividades que buscan una conexión más cruda y real con la isla: clases de salsa al aire libre y rutas por barrios emblemáticos que respiran la identidad local y la cultura pop que el "Conejo Malo" ha exportado al mundo.

Aun así, la naturaleza puertorriqueña no pierde su trono. Las excursiones en catamarán a la isla de Culebra, los paseos hacia Icacos y las visitas al Parque Nacional El Yunque siguen completando los aforos.

Especial mención merecen las lagunas bioluminiscentes y el kayak en la Laguna Grande de Fajardo, experiencias que, junto a las visitas guiadas por la ciudad de Ponce, ofrecen ese equilibrio entre el patrimonio y la aventura que el viajero de 2026 demanda.

Puerto Rico ha encontrado la fórmula: utilizar el entretenimiento global para vender experiencias locales, logrando competir de tú a tú con los gigantes tradicionales del Caribe.

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