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Maestro Armando Olivero despeja las sombras sobre “Por Amor”

| | 4 min read

El músico y abogado reivindica la autoría indiscutible de Rafael Solano

Santo Domingo.- En el mundo artístico, las obras que rozan lo sagrado suelen cargar, tarde o temprano, con algún halo de sospecha. Así ha ocurrido con “Por Amor”, ese himno sentimental que atraviesa generaciones y que, por su propia grandeza, ha despertado fantasmas donde no los hay. Pero para Armando Olivero, músico de formación rigurosa y jurista especializado en derecho de autor, el asunto es claro como el mediodía caribeño: “Por Amor” tiene un solo padre, y ese es Rafael Solano.

Rafael Solano.

Olivero habla con la serenidad de quien conoce tanto el pentagrama como el código jurídico. No improvisa; argumenta. Cuenta que su defensa no nace del cariño —aunque lo tiene— sino de la contundencia documental. Y cuando habla, uno entiende que este hombre, que ha transitado desde las bandas municipales de Tamayo hasta dirigir orquestas en escenarios de Japón y Europa, sabe reconocer cuándo la historia se desvía del camino.

Una duda tan famosa como el éxito

La controversia comenzó justo cuando la canción alcanzó la cima. Corría 1968 y “Por Amor” acababa de arrasar en el Primer Festival de la Canción Popular Dominicana. El público quedó embelesado, sobre todo por la profundidad espiritual de los versos. Aquello llevó a algunos a pensar que Solano, reconocido en ese momento más como melodista prodigioso que como poeta, no podía haber escrito una letra tan honda.

“Fue la típica duda que surge cuando una obra se vuelve demasiado grande”, comenta Olivero. Y esa duda, aliñada por el rumor popular, terminó atribuyendo erróneamente la letra a nombres tan respetados como René del Risco Bermúdez o Manuel Troncoso. Pero la documentación, que no siente simpatías ni inclinaciones, esperó pacientemente a que alguien la desempolvara.

La carta que zanjó el tema

Para Olivero, existe una pieza clave que basta para desmontar cualquier teoría paralela. Es una carta de septiembre de 1969 firmada por Manuel Troncoso. En ella, Troncoso aclara públicamente —y con notable humildad— que la autoría íntegra pertenece a Solano. La misiva fue publicada en los principales diarios de la época, como para que no quedara ni un rincón del país sin enterarse.

Pero hay más: Troncoso no solo aclaró, sino que actuó como testigo en el registro de la obra ante Peer Music. “Bajo la Ley 65-00, que creó la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) ese acto reconoce un derecho moral que no se negocia ni se cede”, afirma Olivero con firmeza. Dicho en buen dominicano: el caso está cerrado desde hace más de medio siglo.

Cuando la justicia también tuvo que intervenir

A pesar de todo, el tema volvió a sonar en los tribunales en 2019, cuando la Octava Sala Penal del Distrito Nacional condenó a un comunicador por difamación. El fallo dejó un precedente que, además de proteger la obra, recordó la responsabilidad pública de opinar con pruebas.

Instituciones de peso también han salido al ruedo. La Academia de Ciencias emitió un comunicado desmontando rumores y distanciándose de la tesis sostenida por un escritor español, mientras que organizaciones como ADOPAE y SGACEDOM ratificaron que los registros oficiales no admiten dobles interpretaciones.

“En estos tiempos donde la gente reescribe la historia según sus emociones, conviene recordar que la propiedad intelectual se sostiene en hechos, no en percepciones”, concluye Olivero, con la mezcla justa de cansancio y convicción.

El hombre detrás de la defensa

Hablar de Armando Olivero es recorrer varias vidas en una sola. Abogado graduado con honores, músico formado con maestros de renombre —incluido el célebre Santiago Falls, del Conservatorio Tchaikovsky—, orquestador en una producción de Hollywood y colaborador cercano de figuras como Juan Luis Guerra, Johnny Ventura y Danny Rivera.

Pero su historia no se detiene ahí. Olivero también estudió teología en Missouri y ejerció como sacerdote luterano, un detalle que parece explicar esa calma con la que habla de principios. Hoy dirige la Orquesta Sinfónica del Gran Santo Domingo, desde donde combina batuta y toga para defender el rigor en la memoria musical dominicana.

Y quizá por eso se involucra tanto. Porque para él, proteger “Por Amor” no es solo defender a Solano; es asegurar que la historia de nuestra música se siga escribiendo con verdad, sin adornos ni mitos innecesarios.

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José Tejada Gómez

José Tejada Gómez

Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com

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