Fuerza del Pueblo: Héctor Acosta enciende las alarmas sobre el Banco Agrícola
Con cerca de 130 mil millones de pesos, el crédito agropecuario debería ser el motor de la soberanía alimentaria.
El campo dominicano atraviesa una de sus tormentas más amargas, y no precisamente por el clima. Según Héctor Acosta, voz autorizada de la Fuerza del Pueblo, el Banco Agrícola, parece haber extraviado su brújula social en favor de intereses ajenos al surco.
Indica que con una cartera que ronda los 130 mil millones de pesos, el crédito agropecuario debería ser el motor de la soberanía alimentaria. Sin embargo, asegura que la realidad que golpea a los pequeños productores es muy distinta: los famosos préstamos a tasa cero, diseñados para ser el salvavidas en tiempos de crisis, se han convertido en un espejismo para quienes realmente trabajan la tierra.
Créditos extraviados en manos de políticos
Se hace eco de quejas en los asentamientos campesinos y que son unánime. Se apoya en su denuncia en datos que sugieren una metamorfosis peligrosa en la política crediticia; el monto promedio de los préstamos ha subido, lo que delata una concentración de capital en manos de grandes empresarios, dejando fuera de combate a los agricultores vulnerables.
Pero lo más grave reside en las sombras, añade: Acosta refiere denuncias insistentes sobre la entrega de fondos a personas sin botas ni tierra, vinculadas estrictamente a la clase política.
Ante este escenario demanda una auditoría profunda de la Cámara de Cuentas. No se trata solo de números, sino de la supervivencia de miles de familias que ven cómo los recursos destinados a mitigar el costo de los insumos terminan en bolsillos equivocados, mientras las importaciones masivas asfixian la producción nacional.
Reforma agraria bajo amenaza de fusión
El panorama se oscurece con la intención gubernamental de fusionar el Instituto Agrario Dominicano (IAD) con el Ministerio de Agricultura. Esta decisión es vista como un golpe de gracia para la estructura que sostiene a más de 115 mil productores.
El IAD no es solo una oficina; es el custodio de 10 millones de tareas de tierra y el sustento indirecto de medio millón de dominicanos.
Frente al desmantelamiento de los servicios de capacitación y extensión, la propuesta alternativa busca transformar el sistema en un Instituto de Desarrollo Rural (INDER). El objetivo es devolverle la dignidad al campesino y garantizar que el plato de los dominicanos no dependa de barcos extranjeros, sino del sudor de su propia gente.
Diómedes Tejada Gómez
Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com
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