Skip to content
DiarioDigitalRD

Cuba niega bases extranjeras y busca diálogo con EEUU

| | 4 min read
(Foto de ARCHIVO) El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel REMITIDA / HANDOUT por PRESIDENCIA DE CUBA Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 09/11/2024

La Habana rechaza acusaciones de Washington mientras Rusia reafirma su respaldo

El Gobierno de Cuba salió este domingo al paso de las acusaciones lanzadas desde Washington y negó de forma tajante que en la isla existan bases militares extranjeras o que el país apoye actividades hostiles contra Estados Unidos. La respuesta llega en un momento de máxima tensión, después de que la Administración de Donald Trump amenazara con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a La Habana, una medida que agrava aún más la frágil situación económica cubana.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores fue directo. Cuba, afirmó, no alberga, no financia ni respalda organizaciones terroristas o extremistas. Tampoco permite que su territorio sea usado para acciones contra otros Estados. Según la Cancillería, la política del país es de “tolerancia cero” frente a la financiación del terrorismo y el lavado de dinero, en línea con estándares internacionales.

La diplomacia cubana también respondió a señalamientos sobre supuestos vínculos con personas u organizaciones luego calificadas como terroristas. En ese punto, aclaró que cualquier contacto pasado ocurrió en contextos humanitarios muy específicos, relacionados con procesos de paz avalados por la comunidad internacional y a solicitud de los propios gobiernos involucrados.

Otro de los puntos más sensibles fue la supuesta presencia de instalaciones militares o de inteligencia de potencias extranjeras en la isla. La Habana negó rotundamente esa versión y rechazó ser presentada como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. “Cuba no ha apoyado ni apoyará actividades hostiles contra ese país”, subrayó el comunicado.

Pese al tono firme, el mensaje dejó abierta la puerta al entendimiento. El Gobierno cubano aseguró estar dispuesto a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos en áreas donde ya ha existido trabajo conjunto, como la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el blanqueo de capitales, la trata de personas y la ciberseguridad. Eso sí, dejó claro que cualquier acercamiento deberá respetar la soberanía y la independencia nacional.

“La experiencia demuestra que cuando hay voluntad política, se puede avanzar”, señaló la Cancillería, que abogó por una relación basada en el respeto mutuo, el Derecho Internacional y beneficios concretos para ambos pueblos.

Las declaraciones cubanas llegan poco después de que el propio Donald Trump calificara a Cuba como “una nación fallida” y asegurara que atraviesa una crisis humanitaria que podría empeorar. Desde su residencia en Mar-a-Lago, el mandatario estadounidense afirmó que su Gobierno mantiene contactos con “personas importantes” en la isla y que ve posible un acuerdo en el futuro.

Trump también insistió en que una de sus prioridades es atender la situación de ciudadanos que, según él, fueron “tratados horriblemente por Cuba” y ahora se encuentran en Estados Unidos, con la intención de facilitar su regreso y reunificación familiar.

Mientras Washington endurece su postura, Moscú mueve ficha. Este lunes, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, conversó con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, y le transmitió que Rusia seguirá brindando a la isla el “apoyo político y material necesario”.

Según el comunicado ruso, Lavrov calificó de inaceptable la presión económica y política que Estados Unidos ha ejercido sobre Cuba durante décadas y advirtió que las recientes medidas, en especial las relacionadas con el suministro energético, pueden empeorar de forma grave la situación económica y humanitaria del país.

La llamada se produce días después de que Trump firmara una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, bajo el argumento de que la isla representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense. Esta decisión afecta directamente a un país que ya sufre apagones, escasez de combustible y una reducción del suministro procedente de Venezuela, tras nuevas presiones de Washington también sobre México.

En este escenario, Cuba intenta equilibrar el discurso: rechaza las acusaciones, defiende su soberanía y, al mismo tiempo, deja claro que no cierra la puerta al diálogo. La pregunta ahora es si, más allá de las declaraciones, habrá espacio real para una desescalada.

Share:

Artículos relacionados