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BCRD pausa recortes: tasa se mantiene en 5.25%

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Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central.

El banco central adopta una postura de espera ante la incertidumbre global y presiones en alimentos.

La pausa, tras los recortes aplicados en la segunda mitad del año pasado, refleja un acto de equilibrio. Por un lado, el Banco Central reconoce que el mecanismo de transmisión ya está operando: las tasas de interés bancarias han bajado significativamente, flexibilizando las condiciones financieras. Por otro, no puede ignorar el panorama externo, lleno de señales contradictorias, ni los repuntes puntuales en los precios locales, especialmente en la canasta alimenticia.

Un escenario internacional dividido

La decisión no se toma en el vacío. El comunicado del BCRD dibuja un mundo a dos velocidades. Estados Unidos muestra una resistencia inesperada, con un crecimiento que sorprende al alza y una inflación que, aunque ha bajado, aún se sitúa por encima del 2% que ansía la Reserva Federal. La Fed, por su parte, también ha entrado en un compás de espera, manteniendo sus tipos a la espera de datos más convincentes.

Al otro lado del Atlántico, la Zona Euro arrastra un crecimiento más modesto, lastrado por la incertidumbre comercial y geopolítica. Su inflación, sin embargo, está bajo control. En América Latina, el tono es mayoritariamente de calma y moderación.

Tras una ronda de recortes en 2025, la mayoría de los bancos centrales de la región, desde México hasta Chile, han optado por la misma pausa cautelosa que República Dominicana en este inicio de 2026.

Este entorno mantiene en vilo a las materias primas. El petróleo, sensible a cualquier tensión geopolítica, ronda los 65 dólares. Y el oro, el refugio por excelencia, ha escalado a niveles históricos superando los 5,000 dólares la onza. Para la economía dominicana, ese precio récord del metal no es una simple curiosidad: mejora directamente los términos de intercambio e inyecta divisas, amortiguando el déficit en cuenta corriente.

La inflación local: dentro de la meta, pero con alertas

En el frente interno, el dato macro por excelencia, la inflación interanual, cerró diciembre de 2025 en 4.95%. Técnicamente, está dentro del rango meta del Banco (4.0% ± 1.0%). Pero esa cifra esconde una realidad más compleja. El problema hoy no es la demanda sobrecalentada, sino la oferta golpeada.

"Los precios de los alimentos continúan afectados por choques de oferta exógenos a la política monetaria", admite el propio informe. Eventos climáticos atípicos han golpeado la producción agropecuaria local, encareciendo los productos en el campo y, consecuentemente, en los supermercados y puestos de comida. Esto ha arrastrado también a la inflación subyacente, que se sitúa en 4.85%.

El banco central confía en que este fenómeno sea transitorio. Su sistema de pronósticos anticipa que, a medida que se normalicen las condiciones de oferta en los próximos trimestres, la inflación volverá a converger firmemente hacia el centro de su rango meta. El mercado, por ahora, les cree: las expectativas de inflación a mediano plazo permanecen ancladas alrededor del 4%.

Crecimiento moderado con esperanza en el horizonte

La actividad económica, medida por el IMAE, creció un 2.3% interanual en diciembre, llevando el acumulado de 2025 a un 2.1%. Un ritmo modesto, impulsado por sectores como la agropecuaria, la minería (con el oro como estrella), los servicios financieros y el turismo (hoteles, bares y restaurantes).

La proyección para 2026 es más optimista: un 4% de expansión. El banco sostiene que este repunte se apoyará en dos pilares: una mayor y más ágil ejecución de la inversión pública, y las condiciones financieras favorables que ya están en marcha.

Y es aquí donde se nota el efecto concreto de las decisiones del BCRD. El recorte de 50 puntos básicos aplicado en 2025 no fue un gesto simbólico. La tasa de interés interbancaria se ha desplomado desde un máximo del 12.6% en junio pasado hasta el 7.1% actual. Las tasas que ofrecen los bancos a los ahorrantes (pasivas) han bajado de 9.6% a 5.9%. Y las tasas que cobran por los préstamos (activas) también han cedido, aunque en menor medida, de 15.2% a 13.5%.

Este abaratamiento del crédito ya tiene un receptor: el sector privado. El financiamiento en moneda nacional crece alrededor de un 8% interanual, impulsado por préstamos a actividades productivas.

Los cimientos que sostienen la estabilidad

Más allá de la tasa de interés, la economía dominicana exhibe amortiguadores robustos. Las remesas batieron récord en 2025 (casi 11,900 millones de dólares) y las exportaciones, gracias al oro, superaron los 15,900 millones. Esto ha permitido que el déficit en cuenta corriente sea manejable y se financie holgadamente con la inversión extranjera directa.

La combinación de estos flujos ha mantenido una estabilidad notable en el tipo de cambio, con una depreciación moderada, y ha permitido acumular reservas internacionales por 14,700 millones de dólares, un colchón equivalente a cinco meses de importaciones.

En resumen, la decisión de enero del BCRD es un mensaje de vigilancia, no de inacción. Es el reconocimiento de que, tras inyectar estímulo a la economía en 2025, ahora toca observar cómo digiere ese impulso en un mundo aún inestable. La prioridad sigue siendo clara: asegurar que la inflación, hoy afectada por factores temporales, no se desancla. El camino hacia un crecimiento más vigoroso en 2026 parece despejado, pero el banco central prefiere pisar con cautela, manteniendo las manos firmes sobre los mandos.

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José Tejada Gómez

José Tejada Gómez

Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com

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