José Antonio vuelve a escena con “La Casa” en Bellas Artes
Un viaje íntimo entre palabra, música y memoria en la antesala de San Valentín
La noche del 13 de febrero promete ser distinta en la sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes. No será un concierto convencional ni un espectáculo para consumir con prisa. José Antonio Rodríguez regresa a escena con La Casa, una propuesta pensada desde la intimidad, la palabra y la experiencia, justo en vísperas del Día del Amor y la Amistad.
Rodríguez no apuesta por el ruido ni por el exceso. Su camino va por otro lado: el contenido, la letra, el sentido. La Casa nace desde esa misma filosofía que marcó su celebrado Monólogo del Cantautor, pero ahora se expande hacia un formato más inmersivo, más visual y más profundo en lo emocional. Aquí, la canción no camina sola: dialoga con la poesía, con la memoria, con el silencio y con el público.
El concepto es claro: convertir el escenario en un espacio simbólico donde el espectador no solo escucha, sino que entra. La puesta en escena propone un viaje al interior del creador, a sus recuerdos, sus preguntas, sus certezas y sus dudas. No se trata de contar una historia lineal, sino de abrir puertas. Cada canción funciona como una habitación distinta dentro de esa casa emocional que Rodríguez comparte con quienes asistan.
Uno de los elementos más llamativos del espectáculo es su diseño escénico. Bajo la dirección conceptual de Nono Rodríguez, el cantautor actúa dentro de un cubo translúcido, acompañado de proyecciones visuales y recursos tecnológicos que van transformando el ambiente. Las imágenes no adornan: conversan con la música, la intensifican, la cuestionan. El resultado es una atmósfera que envuelve sin saturar, que sugiere más de lo que impone.
La propuesta también incluye la participación de invitados vinculados a la literatura, la poesía, la danza y el teatro. No como relleno, sino como parte orgánica de una experiencia que busca romper fronteras entre disciplinas. Por eso, quienes han seguido la trayectoria de Rodríguez reconocen en La Casa una evolución natural de su lenguaje artístico: la misma honestidad, pero con nuevos recursos.
La fecha no es casual. Presentarse el 13 de febrero le da al espectáculo un matiz especial. Para muchos, será una manera distinta de celebrar el amor: no desde el cliché, sino desde la emoción auténtica, la memoria compartida y la belleza de la palabra bien dicha.
Detrás de este regreso hay también una trayectoria que pesa. José Antonio Rodríguez no es solo un cantautor reconocido desde los años setenta, ni el ganador de festivales emblemáticos como Viña del Mar. Fue ministro de Cultura, impulsor de cientos de proyectos culturales, y luego embajador ante la Unesco, donde logró que el merengue y la bachata fueran declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ese recorrido se siente en su manera de concebir el arte: como oficio, como responsabilidad y como legado.
La Casa no promete fuegos artificiales. Promete algo más difícil: conexión. Una noche donde la música, la palabra y la sensibilidad se encuentren sin filtros, frente a frente. Las boletas ya están disponibles en UEPA Tickets. Y quienes entren a esa casa, probablemente no saldrán igual que como entraron.
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