Fidel, Chávez y Maduro, protagonistas de la confrontación histórica con EE. UU.
Un mensaje claro, ningún ejército de América Latina está en capacidad de confrontar militarmente con los cuerpos de seguridad de Estados Unidos.
Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías son los dos líderes latinoamericanos protagonistas de las confrontaciones ideológicas y políticas más encendidas y directas con Estados Unidos en los siglos XIX y XX. Ahora, en el siglo XXI, un escenario distinto con la incursión de tropas estadounidenses en Caracas, Venezuela, donde capturaron y depusieron al presidente Nicolás Maduro Moro.
Se creía que en Venezuela sería riesgosa una incursión militar estadounidense dada la protección tecnológica y equipos militares de Rusia y China brindada al régimen desde la época de Chávez.
Pero la impresionante operación absoluta que permitió capturar a Maduro en “la velocidad de la luz” y magistral precisión demostró lo contrario.
Fueron muchos meses de intensos trabajos por parte de la Central de Inteligencia Americana (CIA) y de infiltrados en el propio gobierno venezolano que facilitaron la compleja acción militar del 3 de enero de 2026.
La destitución del general Javier Marcano Tábata, comandante de la guardia de honor presidencial de Venezuela, refleja que hubo colaboración y complicidad del círculo de seguridad presidencial para obtener esos resultados.
La presidenta interina Delcy Rodríguez busca rodearse de personas de su confianza en las presentes circunstancias y momentos dramáticos como los que vive la patria de Simón Bolívar desde el apresamiento de Maduro.
Reportes de la prensa internacional indican que partidarios del gobierno han expresado sentirse "humillados" por la forma en que las fuerzas estadounidenses superaron los sistemas de defensa de Venezuela y la guardia personal de Maduro facilitando su aprehensión.
Más aún, fue devastador cuando Maduro fue presentado por agentes de la DEA ante las cámaras con las manos atadas y grilletes en sus pies junto a su esposa, la diputada Cilia Flores.
Un mensaje claro, ningún ejército de América Latina está en capacidad de confrontar militarmente con los cuerpos de seguridad de Estados Unidos, que indiscutiblemente tienen mayores capacidades de entrenamientos, organización, logísticas, equipamientos y recursos tecnológicos de ultra generación propios de una nación del primer mundo.
Los tiempos del romanticismo ideológico están superados porque hoy predomina la lucha por la subsistencia, los afanes diarios por la vida en un mundo terriblemente deshumanizado, cargado de crueldades y donde el dinero aplasta la firme convivencia de la unidad y de las aspiraciones de justicia.
Anhelo inconcluso
Fidel Castro, histórico líder revolucionario que alcanzó el poder en 1959 por un golpe de Estado contra Fulgencio Batista y quien dirigió la República de Cuba por cerca de 5 décadas, fue la bujía que inspiró a generaciones de jóvenes latinoamericanos a enfrentarse ideológica y militarmente con las fuerzas represivas de gobiernos de ultraderecha, como fueron las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo Molina con 31 años en el poder en la República Dominicana; Anastasio Somoza Debayle, condujo a Nicaragua con manos férreas de 1967 a 1972 y nuevamente de 1974 a 1979.
Tras huir de Managua, Nicaragua, y refugiarse en Asunción, capital de Paraguay, fue asesinado por un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organización guerrillera de Argentina, que lo interceptó en un violento ataque con ametralladora y lanzacohetes mientras se desplazaba por la avenida España, el 17 de septiembre de 1980.
La acción fue inspirada como un “ajusticiamiento” ideológico por los crímenes de Somoza contra el pueblo nicaragüense. En cambio, Trujillo cayó en una emboscada en la avenida 30 de Mayo, hoy George Washington, en Santo Domingo, capital dominicana, cuando se dirigía a su casa campestre en San Cristóbal, en 1961.
El asesinato de Trujillo fue perpetrado por un grupo de civiles y militares dominicanos, entre ellos, los generales Antonio Imbert Barrera y Antonio de la Maza como figuras centrales, junto a Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza.
Movimientos de la izquierda revolucionaria latinoamericana lograron aliento y apoyo en el gobierno de Fidel Castro, quien arribó al poder en 1959 con el triunfo de la Revolución y el derrocamiento de Fulgencio Batista.
Este carismático dirigente marxista dirigió Cuba desde 1959 hasta 1976, como primer ministro y luego como presidente del Consejo de Estado (1976-2008), delegando el poder en su hermano Raúl Castro por motivos de salud. Permaneció como primer secretario del Partido Comunista hasta 2011 y falleció en 2016, sumando casi 50 años en las decisiones de Estado en su país.
Tras Maduro, ¿que vendrá?
Todavía es difícil predecir las consecuencias inmediatas de esa determinante operación militar ordenada por el presidente Donald Trump, quien ha expresado que “dirigirá” a Venezuela, la nación con la mayor reserva petrolera del planeta.
“No tememos desplegar tropas sobre el terreno si es necesario", dijo Trump. Obvio, nadie puede pretender gobernar un país a “control remoto”, generando a su vez esa acción, serias implicaciones para la política exterior norteamericana y que está teniendo impacto en el hemisferio.
Hay resultados tangibles para Trump después de que la presidenta interina Delcy Rodríguez aceptó entregar al gobierno estadounidense como venta entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo.
"Vamos a comercializar el crudo proveniente de Venezuela. Una vez que se resuelva el tema del crudo acumulado y almacenado", afirmó, "de forma indefinida, de ahora en adelante, venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado", expuso el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright.
Parecería que la comercialización del denominado “oro negro” venezolano podría complicarse ante el escenario actual debido a la participación de China y Rusia, dos potencias mundiales que también comercializan con la patria de Simón Bolívar.
Las importaciones del gigante asiático alcanzaron unos 470,000 bpd durante 2025, según la empresa de análisis energético Vortexa, equivalente al 4.5% de las importaciones chinas de crudo por vía marítima.
Analistas internacionales estiman que la deuda de Caracas con China supera los 10,000 millones de dólares.
Encrucijada del Chavismo
En la presente coyuntura, el chavismo en Venezuela está obligado a ser cauteloso, más pragmático y menos emotivo en sus decisiones políticas, tanto a nivel interno como externo.
Debe dar señales de madurez e inteligencia política después del dolor y rabia que le ha causado el secuestro o captura de su presidente y líder, Nicolás Maduro por fuerzas especializadas de la unidad Delta Force de EE. UU., mientras dormía en uno de sus escondites en Caracas.
Tras la muerte de cáncer del comandante y ex presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías (mandato presidencial:1999-2013), el 5 de marzo de 2013, la sociedad venezolana ha sido impactada por diversos acontecimientos, siendo uno de los más dramáticos la extracción de Maduro del poder y su traslado junto a su esposa, Cilia Flores, hasta el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, acusados de narcotráfico.
Sobre opiniones vertidas de que se trató de un secuestro o una captura el evento ocurrido en la madrugada del 3 de enero de este 2026 en uno de los escondites residenciales de Maduro en la capital caraqueña, lo cierto es que fue doblegado a la fuerza por el cuerpo militar especializado identificado como Delta Force.
¿Secuestro o captura?
Hay que admitirlo, se trató de una persecución sagas y algunos todavía no asimilan, ¿cómo la inteligencia estadounidense y la CIA, preponderantemente, articularon en el terreno una acción tan rápida, precisa y quirúrgica contra su objetivo? Se suponía que Maduro estaba bien resguardado por un equipo armado élite, inclusive se comentaba que ciertos agentes infiltrados rusos eran miembros de su estructura de seguridad dotados de ultramodernos instrumentos para cubrir las espaldas del destituido mandatario.
Por lo menos, el tono de sus discursos emitidos en distintas ocasiones en territorio venezolano hacía creer que era “misión imposible” dar con su paradero en un epicentro tan dramático y relampagueante.
La estrategia del gobierno de Donald Trump de ir hacia el hombre que controlaba el poder en Miraflores se reestructuró en varias fases, algunas hasta ignoradas en los círculos de poder de Washington.
Habrá que esperar el desenlace del juicio a Maduro después de su presentación ante el juez de un tribunal federal de Manhattan, el pasado 5 de enero, donde se declaró no culpable de los cargos en su contra.
Maduro y su esposa están acusados por las autoridades estadounidenses de dirigir una organización criminal llamada el Cartel de los Soles que introducía miles de toneladas de drogas en EE. EE. UU. y, además, de conspiración para el narcoterrorismo de Estado.
El delito de narcoterrorismo, previsto en el artículo 21 del Código Penal federal norteamericano, establece una pena máxima de cadena perpetua.
La próxima audiencia será el 17 de marzo.
Manuel Diaz Aponte
Periodista y profesor universitario. Es egresado de la Universidad Central del Este y de la Universidad Metodista de Sao Paulo, Brasil, donde hizo maestría en comunicación científica y tecnológica así como estudios en relaciones internacionales. Egresado del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, en La Habana, Cuba. Finalizó estudios en diplomacia y relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Fue reportero de El Nuevo Diario y de la televisora estatal hoy CERTV y desde el año 2000 labora en la Dirección General de Comunicación de la Presidencia de la República como periodista profesional habiendo ocupado diferentes funciones.
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