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¿Qué hacer?

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Manuel Vólquez, periodista.

Un rumor cobró relevancia luego de que trascendiera que uno de los implicados habría pronunciado que “sin cuerpo no hay delito”.

En la República Dominicana, algunos niños desaparecen y aun las autoridades no dan con ellos. Es como si los tragara la tierra. Algunos desaparecidos son encontrados muertos, un funesto episodio causante de angustia, dolor, desesperación y tristeza en la familia, desafiada por un sistema de búsqueda ineficiente. Son hechos que suceden de forma recurrente en el territorio nacional. Veamos algunos casos:

Roldany Calderón, de tres años de edad, desapareció el 30 de marzo de 2025 en la comunidad de Manabao-Jarabacoa cuando jugaba en el patio trasero de la casa de una tía; Isaías Devels, de dos años, desaparecido el 26 de julio en la comunidad de San Francisco–Vicentillo, provincia El Seibo. Fue visto por última vez jugando en el patio de una residencia. Días después, su cuerpo fue hallado sin vida; Luis Ángel, esfumado desde febrero de 2022.

Sabor amargo en Venezuela

En febrero de 2024, el niño Rafael Castro Terrero, de cinco años, fue reportado como desaparecido de forma misteriosa luego de que su madre saliera a un colmado y lo dejara cenando en casa. Su cuerpo fue hallado en avanzado estado de descomposición en el sector Las Casitas, del Distrito Municipal de San Luis, en Santo Domingo Este; Andy Daniel Martínez, de 11 años, ausentado el 28 de agosto de 2021. Se encontraba de vacaciones en la casa de unos familiares en Los Frailes II, Santo Domingo Este y un amiguito fue a buscarlo para ir a bañarse al mar Caribe.

El acontecimiento más reciente del pasado 2025 es la niña Brianna Genao, de tres años de edad, que se esfumó el pasado 31 de diciembre en provincia Puerto Plata. Según los investigadores policiales, dos de sus tíos admitieron haberla raptado, violado, asesinado y enterrado en la comunidad de Barrero, municipio de Imbert. Llama la atención que los tíos declararon no recordar dónde sepultaron el cuerpo. Al momento de escribir este artículo, la niña no ha sido localizada.

Un rumor cobró relevancia luego de que trascendiera que uno de los implicados habría pronunciado que “sin cuerpo no hay delito”, al subestimar las consecuencias penales de sus actos. Al parecer, están bien asesorados. Se trata de una estrategia para evadir una sentencia judicial. Es decir, para un juez condenarlos debe aparecer el cuerpo de la infanta. Es un mecanismo heredado del bajo mundo y que en la actualidad se mantiene cuando se trata de crímenes horribles, sobre todo políticos. Recordemos el caso del profesor Narciso González (Narcisazo), desaparición forzada que ocurrió el 26 de mayo de 1994 durante el gobierno de Joaquín Balaguer, tras criticar públicamente las prácticas autoritarias del régimen.

Partidos políticos y corrupción

Esa eventualidad (las desapariciones) ha desatado opiniones interesantes de parte de abogados, legisladores, artistas y otros sectores de la sociedad dominicana. La abogada penalista Anny Guzmán propuso que la Ley 136-03 (Código para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes) debe reformarse de manera urgente para fortalecer la protección de la niñez. (Ver periódico Hoy, 9/1/2026).

Un senador planteó aplicar la castración química a los agresores sexuales, un procedimiento que reduce de manera temporal la libido a través de inyecciones hormonales. Sin embargo, diversos sectores de la sociedad consideran que la implementación de ese mecanismo sería inconstitucional, ya que el artículo 42 de nuestra Constitución ordena al Estado “respetar la integridad física, psíquica, moral de los ciudadanos”. Los especialistas en el tema consideran que este procedimiento puede ser inútil e insuficiente para contener a una persona agresora sexual que, además, suele ser violenta.

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Otro legislador aboga por la implementación de la pena de muerte, pero resulta que el marco constitucional y jurídico de República Dominicana impide aplicar este tipo de condena.  ¿Qué hacer? Algo ha de hacerse para preservar la vida de los niños o mujeres víctimas de los asesinos y depredadores sexuales. Es preciso solucionar ese problema. También, hay que sancionar a los padres o tutores que no ejercen con responsabilidad la adecuada vigilancia de los niños, sobre todo en espacios públicos.

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Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Dominicano, periodista, profesor universitario. Nació en Barahona, República Dominicana.

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