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El regreso de Venezuela al radar del capital global

| | 5 min read
El "Rally" de las petroleras en Wall Street tras la caida de Maduro
Venezuela ha dejado de ser una zona prohibida para los mercados. Tras años de aislamiento y un muro financiero que parecía inamovible, el país se perfila hoy como la frontera más codiciada —y arriesgada— para los capitales emergentes.

Una mezcla de petróleo, deuda y reconstrucción atrae a los mercados en 2026

Venezuela ha dejado de ser una zona prohibida para los mercados. Tras años de aislamiento y un muro financiero que parecía inamovible, el país se perfila hoy como la frontera más codiciada —y arriesgada— para los capitales emergentes. No es solo una cuestión de voluntad política; es la convergencia de activos subvalorados y una necesidad urgente de reconstrucción lo que está moviendo las fichas en el tablero internacional.

Para Nigel Green, CEO de deVere Group, Venezuela ha pasado de la periferia al centro del pensamiento inversor. La señal definitiva llegó desde Washington, confirmando que la reintegración económica ya no es un debate académico, sino una realidad en marcha. Para los mercados, cuando el aislamiento cede el paso al acceso, las valoraciones se disparan.

El tesoro bajo el deterioro

La urgencia de los inversores se explica con números contundentes. El país posee las mayores reservas de crudo del planeta, superando los 300.000 millones de barriles. Sin embargo, el contraste es brutal. La industria petrolera, que en los años 90 rozaba los 3,4 millones de barriles diarios, hoy lucha por mantenerse a flote por debajo del millón.

Este deterioro no es solo un problema; para el ojo experto, es una oportunidad de negocio masiva. Desde refinerías y oleoductos hasta una red eléctrica que necesita ser levantada desde cero, el esfuerzo de reconstrucción demandará inversiones de cientos de miles de millones de dólares.

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Deuda y realidad política

El movimiento ya se siente en los bonos. La deuda soberana venezolana, que durante años se consideró papel mojado negociándose cerca del 10% de su valor, ha iniciado un repunte agresivo. Los mercados de deuda suelen ser los primeros en oler el cambio: el dinero apuesta a que el país volverá al sistema financiero global más pronto que tarde.

Aun así, entrar en Venezuela no es para aficionados. Green advierte que el riesgo sigue siendo el protagonista. Los marcos jurídicos están en construcción y la seguridad de los contratos será la prueba de fuego para atraer a los grandes fondos de pensiones, que suelen ser más cautelosos.

En consonancia con lo expresado por Nigel Green, la captura de Nicolás Maduro durante el primer fin de semana de 2026 ha provocado un terremoto en Wall Street, pero con una paradoja fascinante: mientras el precio del crudo internacional cae, las acciones de las petroleras estadounidenses se han disparado.

Este fenómeno responde a una lógica de "acceso total" y reconstrucción. 

El "Rally" de las petroleras en Wall Street

En la apertura de los mercados este lunes 5 de enero, las grandes operadoras y refinerías de EE. UU. registraron alzas significativas. El mercado está comprando la promesa de Donald Trump de que las compañías norteamericanas liderarán la reparación de la infraestructura energética venezolana.

El caso de Chevron (CVX): Siendo la única gran petrolera estadounidense que mantenía presencia en Venezuela, sus acciones subieron un 7,3%. Los inversores la ven como la ganadora natural por su conocimiento del terreno.

Exxon Mobil (XOM): Sus títulos avanzaron un 4,45%, impulsados por la expectativa de su regreso a las mayores reservas de crudo del mundo.

ConocoPhillips (COP): Registró una de las mayores subidas, con un 7,8%, ante la posibilidad de recuperar activos y compensaciones tras años de litigios con el estado venezolano.

Sector Refino: Empresas como Valero Energy (VLO) y Phillips 66 (PSX) han visto incrementos de entre el 5% y el 16%, ya que sus refinerías en el Golfo de México están diseñadas específicamente para procesar el crudo pesado venezolano.

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¿Por qué baja el petróleo si hay conflicto?

A diferencia de otros choques geopolíticos donde el precio del barril sube por miedo a la escasez, esta vez el Brent y el WTI han caído cerca de un 1% (situándose por debajo de los $60 dólares). La razón es puramente proyectiva:

  1. Expectativa de sobreoferta: El mercado anticipa que, con inversión estadounidense, Venezuela podría duplicar o triplicar su producción actual de 1,1 millones de barriles diarios en el mediano plazo.
  2. Control de infraestructura: Al no reportarse daños graves en los pozos ni en los puertos durante el operativo, los operadores no temen un corte de suministro, sino que celebran la futura inundación de crudo en el mercado global.

El papel de la geopolítica en 2026

Este movimiento no es solo financiero, es estratégico. Washington ha dejado claro que la prioridad es el "acceso total" a los recursos para estabilizar los precios internos en EE. UU. Los fondos de cobertura y family offices están rotando capital desde sectores tecnológicos hacia el energético, apostando a que Venezuela será el gran proyecto de infraestructura de la década.

Vemos entonces,  que mientras las instituciones tradicionales esperan reglas claras, los fondos de cobertura y las family offices ya están tomando posiciones. Saben que en mercados así, la ganancia real llega antes de que el consenso sea total. En 2026, la geopolítica ha vuelto a ser el termómetro que decide dónde se pone el dinero, y Venezuela, con todas sus cicatrices, vuelve a estar en la mira.

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Diómedes Tejada Gómez

Diómedes Tejada Gómez

Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com

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