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China expulsa a un alto dirigente por corrupción

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El Partido Comunista endurece su ofensiva interna contra los abusos de poder

El Partido Comunista de China (PCCh) ha vuelto a mostrar este viernes su línea dura frente a la corrupción interna. La formación ha anunciado la expulsión de un alto cargo acusado de aprovechar su posición para obtener beneficios económicos ilegales, en una nueva decisión que se suma a la campaña de depuración impulsada por el presidente Xi Jinping desde 2023.

El afectado es Yang Chao, exresponsable de China Life Insurance, la mayor aseguradora del país. Según ha informado la televisión estatal CCTV, el partido ha decidido apartarlo tras detectar indicios claros de prácticas corruptas durante su etapa como secretario del partido dentro de la compañía. La medida supone su salida inmediata del PCCh y la pérdida de todos los privilegios asociados a su condición de miembro.

La decisión llega apenas un día después de que el Buró Político del Comité Central se reuniera para evaluar los resultados de las inspecciones disciplinarias realizadas durante el último año y fijar las prioridades de control interno de cara a 2026. En ese encuentro, la dirección del partido volvió a insistir en la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión y castigo dentro de las instituciones públicas y las grandes empresas estatales.

Según las primeras investigaciones, Yang habría utilizado su cargo para aceptar importantes sumas de dinero de manera irregular. Además de la expulsión, se ha ordenado la confiscación de las ganancias obtenidas de forma ilícita mientras la Fiscalía continúa con las pesquisas penales.

Desde hace años, Xi Jinping ha convertido la lucha contra la corrupción en uno de los ejes de su mandato. El presidente chino sostiene que este tipo de conductas dañan la credibilidad del partido y debilitan su capacidad de gobierno. En varias intervenciones recientes, ha advertido de que no habrá concesiones ni pausas en esta ofensiva, especialmente mientras persistan condiciones que faciliten los abusos de poder.

“La corrupción amenaza la fuerza vital y la capacidad de combate del partido”, ha repetido Xi, según recogen medios oficiales. Su mensaje es claro: cualquier dirigente, independientemente de su rango, puede ser investigado y sancionado si cruza las líneas marcadas.

La expulsión de Yang Chao refuerza esa idea y confirma que la campaña disciplinaria sigue avanzando con firmeza. Para Pekín, se trata no solo de castigar casos concretos, sino de enviar una señal interna de control y de disciplina en un momento clave para la estabilidad política y económica del país.

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