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La miel, el aliado inesperado contra la tos nocturna

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Tomada de https://es.dreamstime.com/

Lejos de ser solo un recurso heredado de la tradición, la miel ha sido objeto de análisis en distintos estudios médicos.

MADRID, 13 de diciembre de 2025 (EUROPA PRESS). – La tos es uno de esos síntomas que parecen inofensivos hasta que cae la noche. Durante el día se tolera. Al acostarse, se vuelve insistente, rompe el sueño y acaba agotando tanto a quien la sufre como a quien duerme cerca. Con la llegada del invierno y el aumento de los virus respiratorios, la escena se repite en miles de hogares. Y en medio de esa búsqueda, casi desesperada por descansar unas horas seguidas, vuelve a aparecer un clásico de la despensa: la miel.

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Lejos de ser solo un recurso heredado de la tradición, la miel ha sido objeto de análisis en distintos estudios médicos que han tratado de comprobar si realmente puede aliviar la tos nocturna. La respuesta no es milagrosa, pero sí más sólida de lo que muchos imaginan.

Por qué la miel puede aliviar la tos durante la noche

La clave está en su textura y en su composición. La miel es densa, pegajosa y recubre la garganta al pasar. Ese efecto físico ayuda a reducir la irritación de las mucosas, uno de los principales desencadenantes del reflejo de la tos, sobre todo cuando el aire seco de la calefacción agrava el problema al dormir.

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En infecciones víricas leves, como resfriados comunes o cuadros gripales sin complicaciones, tomar una pequeña cantidad de miel antes de acostarse puede disminuir la frecuencia y la intensidad de la tos nocturna. No la elimina por completo, pero en muchos casos logra que los despertares sean menos frecuentes y el descanso, algo más profundo.

Algunos trabajos comparativos incluso han observado resultados similares o mejores que los de ciertos jarabes para la tos de venta libre, especialmente en niños mayores y adultos, siempre que no existan síntomas graves asociados.

Cómo tomarla para notar su efecto calmante

No hace falta complicarse. Una cucharada de miel sola, lentamente, antes de ir a la cama, suele ser suficiente. También puede disolverse en una infusión templada, nunca hirviendo, para no alterar sus propiedades. El objetivo no es curar, sino aliviar y facilitar el descanso.

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Conviene recordar que más cantidad no significa más efecto. El exceso solo añade azúcar innecesario y no mejora el resultado. La constancia durante unos días puede ser más útil que un uso puntual.

Cuándo no conviene usarla y qué precauciones tener

La miel no es una solución universal. Si la tos dura semanas, aparece con fiebre alta persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho o expectoración con sangre, es fundamental acudir al médico. En esos casos, el origen puede ser otro y requiere valoración profesional.

Nunca debe darse miel a bebés menores de un año por el riesgo de botulismo infantil, una advertencia clara de los especialistas. También deben extremar la precaución las personas con diabetes o problemas metabólicos, ya que sigue siendo un alimento rico en azúcares.

En definitiva, la miel no sustituye a un tratamiento médico cuando hace falta, pero en cuadros leves puede convertirse en una ayuda sencilla, accesible y eficaz para pasar mejor la noche. A veces, el alivio está más cerca de lo que parece, justo en el estante de la cocina.

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