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El ALBA rechaza el cierre del espacio aéreo anunciado por Trump

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(Foto de ARCHIVO) El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha aprovechado el cuarto aniversario de la muerte de Hugo Chávez para abogar por una "zona económica integral" dentro del Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Este domingo se celebra en Caracas una nueva cumbre del ALBA.

Los países del bloque califican la medida como una amenaza colonialista

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, conocida como ALBA-TCP, salió al paso del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el cierre del espacio aéreo venezolano. El bloque, integrado por diez países, difundió un comunicado en el que califica la decisión como una amenaza colonialista y un acto de agresión política contra la región.

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El pronunciamiento no midió palabras. El ALBA afirmó que la medida es profundamente hostil y desproporcionada, y que choca con los principios básicos del Derecho Internacional. Para la organización, lo dicho por Trump no se limita a presionar al Gobierno venezolano. Representa, según su lectura, un gesto imperial dirigido a todos los países latinoamericanos que defienden su autodeterminación.

El comunicado insiste en que la postura de Washington es extraterritorial y arrogante. A juicio del bloque, se trata de una provocación que busca erosionar la estabilidad regional en un momento en el que Estados Unidos también decidió suspender los vuelos regulares de repatriación de venezolanos. Esa coincidencia, advierte el ALBA, no es casual. Más bien muestra, dicen, la disposición de la Casa Blanca a utilizar el drama migratorio como herramienta de presión política.

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El lenguaje del documento es duro. Califica esa estrategia como moralmente inaceptable y jurídicamente insostenible. Añade que, al intentar intimidar militarmente a Venezuela, Estados Unidos envía un mensaje a toda América Latina y el Caribe. Un mensaje que, según el bloque, no será respondido con retrocesos ni con la aceptación de tutelas externas.

La reacción no se limitó a la declaración conjunta. Varios gobiernos de la región expresaron su rechazo por separado. Cuba y Nicaragua fueron de los primeros en cerrar filas. El Gobierno nicaragüense habló de plena y permanente solidaridad con el pueblo venezolano y respaldó lo que describió como luchas comunes por la soberanía, la dignidad y la paz. Un discurso que sigue la línea tradicional del país centroamericano en materia de política exterior.

La sorpresa vino de Colombia, cuyo presidente Gustavo Petro también cuestionó el anuncio de Trump. Lo hizo con una pregunta directa publicada en su cuenta de X: bajo qué norma del derecho internacional puede el presidente de un país cerrar el espacio aéreo de otro. Para Petro, un acto así no solo sería improcedente, sino que pondría en jaque los conceptos fundamentales de soberanía nacional. Su postura marcó un punto relevante en la discusión, dado el peso diplomático y geográfico de Colombia en la región.

El anuncio de Trump, hecho a través de su plataforma Truth Social, elevó la tensión. Aseguró que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores quedaba completamente cerrado. Lo presentó como una advertencia dirigida a aerolíneas, pilotos y organizaciones criminales. Lo que más inquietó fue el tono: habló de un paso adicional hacia una posible intervención por tierra y recordó que en los últimos días había declarado abiertamente su intención de entrar en territorio venezolano para detener a narcotraficantes.

Aunque la medida no ha sido formalizada mediante un mecanismo internacional, su impacto político ya es visible. Coloca a la región frente a un escenario que recuerda viejas tensiones entre Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos que rechazan cualquier forma de injerencia. También pone a prueba la capacidad de los países del continente para articular posturas comunes en un terreno que mezcla seguridad, diplomacia y soberanía.

Por ahora, el ALBA apuesta a la denuncia. Advierte que la región no permitirá que se reinstalen tutelas imperiales y que defenderá sus espacios de decisión. Falta ver cómo evolucionan las declaraciones de Trump y qué respuesta adoptarán los gobiernos sudamericanos y caribeños que aún no se han pronunciado. Pero el mensaje del bloque es claro: cualquier intento de presión militar o política encontrará resistencia.

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