Fogaraté: A mi hermana Chiqui
Hay un ser en este país insólito (taumaturga de sueños, agitadora de puños iracundos, cazadora de sirenos, paisajera de azotea) que siempre ríe con asombro toda nueva ocurrencia y llora con auténtica tristeza todo dolor ajeno; que es patriota de su país agridulce y de toda la hirsuta América Latina; que escribe en versos lo que canta y también canta los versos que no escribe; que ama la vida como ama el amor; que siempre te recibe en su casa como si fuera la primera vez que llegas, y tiene, en fin, una estatura humana que niega totalmente su apodo: “Chiqui”…(Sí. Me refiero a Chiqui Vicioso, a quien pocos conocen como “Scherezade”).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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