Fogaraté: A nuestro atardecer
Perdónenme por esta vez, pero debo decir que el lunes también es bueno para filosofar, a propósito de que ayer esperé la noche en el Malecón, de cara al mar, y reiteré mi convicción de que el atardecer no es un hecho trivial, pues el final de cada día nunca es igual al anterior; porque cada día envejece un poco el sol; porque las nubes no pintan con los mismos tonos de luz las mismas montañas, ni los mismos conejos, ni los mismos pájaros de cristal, ni los mismos monstruos que se burlan de su propia fugacidad… (Pero, eso sí, todo atardecer en este hermoso país te hace sentir que vale la pena vivir).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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