Fogaraté: Homenaje al Tiempo
Sépase que cuando el reloj marque las doce de la noche este 31 de diciembre, el mundo no cambiará del gris al rosa, ni una aurora boreal llegará a danzar con nosotros al Trópico de Cáncer; ni empezará una nueva era en que habrá de erradicarse la codicia; ni las superpotencias entonarán al unísono un mea culpa por los daños causados. Nada de eso. El tiempo seguirá siendo lo que es desde que fue designado para nacerle un cauce al Universo. Sépase que al 2020 le importará un comino que haya llegado el 2021, y a éste le importará lo mismo el número con que lo han designado. Porque ambos son una misma cosa: Tiempo. Simplemente eso.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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