Fogaraté: Felicidad peleolítica
Los humanos del Paleolítico eran felices. Para empezar, no trabajaban, pues su comida la bajaban de los árboles o la sacaban de la tierra, y si se antojaban de un gran asado, mataban un cachorro de elefante, cuya carne les duraba meses en la despensa colectiva de la cueva más grande. Andaban desnudos y nadie, fuera hombre o mujer, era dueño de nadie. Hablan por señas, pues las cosas no tenían nombre y no se habían inventado las ideas…Sí, eran muy felices, pues en el innominado mes de diciembre no usaban tarjetas de crédito. (Por tanto, a nadie le mandaban la dolorosa cuenta en enero).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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