La Junta Central Electoral se equivocó
Ante el inicio temprano de una encarnizada lucha interna por la candidatura presidencial en el Partido de la Liberación Dominicana, el pleno de la Junta Central Eelectoral ha tomado una decisión donde prohibe las actividades políticas partidarias de masas, las vallas publicitarias y los anuncios en los medios de comunicación de los pre-candidatos presidenciales de todos los partidos dominicanos.
[avatar user="ecabral" size="medium" align="right" link="file" target="_blank"]Euri Cabral, economista y comunicador.[/avatar]
La decisión parece justa porque, ciertamente, todos estamos cansados de que las campañas internas de los partidos se hayan convertido en un escenario electoral que muchas veces nos llena de hastío. Pero una cosa es el deseo y otra cosa es la realidad y lo legal. La decisión de la Junta tiene buenas intenciones, pero no se basa en elementos legales válidos y por lo tanto es lesiva a los derechos de asociación, de manifestación, de comercio y de libre circulación de los aspirantes presidenciales que hoy están inmersos en las campañas internas de sus partidos.
El artículo 212 de la constitución, que le sirve de fundamento a la JCE para tomar esa decisión, establece que ese organismo tiene facultad para “regular los tiempos y los costos de las campañas electorales”. Pero las campañas internas de los partidos no son la campaña nacional, la cual sí puede regular la JCE. La campaña nacional regularmente se inicia en enero del año de las elecciones, y es en ese momento en que el organismo regulador electoral puede tomar disposiciones como las que ha tomado. Pero ante las campañas internas de los partidos, la JCE no tiene ninguna potestad legal ni reglamentaria para tomar disposiciones que cercenen los derechos de los aspirantes internos de los partidos.
Todos tenemos el deseo y la aspiración de que las campañas internas de los partidos y las elecciones nacionales, no sean tan largas y tan costosas. Pero ese deseo, justo y válido por demás, no nos puede llevar a limitar los derechos constitucionales de los ciudadanos si no existe una ley específica que los defina y establezca normas claras para su cumplimiento. Es como si quisieramos quitar una simple fiebre a un niño poniéndole un tratamiento de quimioterapia.
En este caso específico, la ley electoral 275-97 no habla nada de manera concreta sobre las campañas internas de los partidos, por lo cual la JCE no puede excederse de sus funciones y establecer normas sobre lo que la ley no le manda a regular.
En ese orden, entiendo que tienen toda la razón los sectores políticos y sociales que han expresado que no se debe acatar esta decisión del pleno de la Junta Central Electoral porque la misma, aunque está llena de buenas intenciones, no tiene el sustento legal para ser aplicada.
Como en los actuales momentos el congreso se encuentra inmerso en la discusión y aprobación de una nueva ley de partidos y agrupaciones políticas, ese es el escenario propicio para incluir en esa ley todos los elementos que sean necesarios para regular en cuanto a tiempo y costos, las campañas internas de los partidos políticos.
Lo más conveniente, entonces, es que la JCE con humildad, entienda que se ha equivocado y proceda a convocar a los partidos para definir las normas de los procesos internos, y que esas normas sean incluidas en la nueva ley de partidos políticos. Solo así podrán ser aplicadas medidas como las que adoptó el pleno de la JCE esta semana.
Euri Cabral
Economista y Comunicador
euricabral07@gmail.com
Euri Cabral
Es un comunicador dominicano con una amplia trayectoria en diversos medios. Ha sido colaborador de los periódicos Listin Diario, El Caribe, Hoy, El Nacional, La Noticia y El Nuevo Diario. En la actualidad es comentarista del programa radial "EL Sol de la Mañana", el más importante programa de opinión del país que se transmite diariamente por la emisora Zol 106.5 FM. Es propietario de la empresa Producciones Ella y El y del canal de televisión Señales TV, un canal para sembrar valores. Ha publicado los libros "Duarte, un hombre de fe y de acción"(2013), "Merengue y Bachata: Orígenes, etapas y líderes" (2009), "Juan Luis Guerra y 4-40: Merengue y Bachata a ritmo de poesía y compromiso"(2008), "Amor de mariposas y otros relatos" (2002), "Fernando Villalona en su justa dimensión" y "Enseñanzas de Jiménes-Grullón"(1982). Desde el año 1987 está felizmente casado con Zinayda Rodríguez con quien ha procreado dos hijas: Amelia y Cheizi Cabral Rodríguez. Es un abuelo orgulloso de dos nietos: Ianna Amelie y Juan Fernando Cuello Cabral. En julio del 2004 asumió a Jesús como su Señor y Salvador y en estos diez años su vida ha sido transformada grandemente. En la actualidad forma parte del equipo de liderazgo de la Iglesia Cristiana Palabras de Vida (ICPV), que dirigen los pastores Raffy Paz y María Isabel Palacio.
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