Fogaraté: Lloro por Teo Veras
Ningún sentimiento humano llega más profundo al alma que la tristeza (tanto, que casi siempre convoca lágrimas amargas). Porque, con la muerte, concita todos los recuerdos: como cuando me convocó a extender mi ejercicio profesional hacia el micrófono; como cuando descubrí en él la alegre pasión cotidiana al hablarle a toda la gente; como cuando me empezó a privilegiar con una buena amistad que habría de durar inalterable más de treinta años; como cuando cada vez que me iba y volvía al programa me recibía con su sonrisa de brazos abiertos. Por todo eso hoy lloro de tristeza por Teo Veras.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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