Fogaraté: Súplica a mi ATH
La mimo. La acaricio. La abrazo. La beso. Y ella (¡oh, pesar de mis pesares!) permanece plástica, indiferente y fría. Le canto las más bellas canciones y re recito mis mejores versos. Y ella (¡ay, qué dolor tan profundo!) se me niega. Me desespero ante su cruel indiferencia. Entonces, la estrello contra el suelo y la maldigo. Y ella (¡oh, qué necia!) permanece inmutable como un robot de plástico, sin sensibilidad humana. No comprende jamás que en toda circunstancia necesito apoyarme en ella para solventar mis carencias. Y es por eso que hoy le pido nunca negarme su cariño, aunque los fondos estén en tránsito.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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