Fogaraté: Ayer no fui esclavo
Sepan mis familiares, amigos, conocidos y enemigos (si es que tengo algunos por ahí) que ayer, durante unas ocho horas, dejé de ser esclavo. ¡Sí, fui libre! Recorrí libremente toda la ciudad, gozando hasta los tapones; pensé libremente en todo lo que me queda pendiente para los próximos veinte años; me reencontré libremente con el mar, con el cielo meridiano casi olvidado y sus nubes transmutadas en inofensivos monstruos blancos. ¡Qué día inolvidable fue este lunes propiciatorio de mi libertad! (En fin, lo que quiero decirles es que durante esas horas gocé enormemente la libertad: ¡Anduve sin celular!).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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