Fogaraté: Perdonemos al Cardenal
Sí, vengan todos los que se arrodillan para suplicarle a Dios que lo perdone. Sí, vengan los que nunca se arrodillan para pedirle al pueblo que lo perdone. Sí, vengan los piadosos con sus golpes de pecho, los conocedores de los misterios del alma y de las debilidades humanas, los heridos por su soberbia y sus catilinarias, los tocados por su hierática imagen, los testigos de su poder irrecusable. Vengan todos, creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos. Congréguense espiritualmente y recen por Nicolás de Jesús López Rodríguez, para que Dios y ustedes lo perdonen, como él lo ha pedido, ya rumbo a su retiro.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
Artículos relacionados
¿Qué pasará en Venezuela ahora?
Ni los más responsables y entendidos en la materia avanzan nada de ese futuro. Son muchas las interrogantes que se formulan hoy en el mundo…
Castigo drástico para antisociales que descartan a niñas y niños
Definitivamente, la familia olvidó su significativo rol. “Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar, los niños, las niñas no pueden, ahora es el momento,…
Globalización sin brújula: cuando el mercado ocupa todo
El precio humano de un modelo que prometió progreso y dejó vacío Hablar de globalización hoy ya no tiene el brillo que tenía a finales…