Fogaraté: Al gran Juan Gabriel
Aproveché un sorpresivo feriado gripal para saber y escuchar a Juan Gabriel. Conclusión: primero, un héroe de la vida, sobreviviente de una infancia extremadamente sufrida; segundo, un ser humano hecho, son fina sensibilidad social, en el México de la extrema pobreza; tercero, un poeta musical que clasifico, para empezar, en el exclusivo grupo de los más prolíficos compositores de México (Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo y Armando Manzanero); y, después, un valiente retador triunfante de una sociedad esencialmente machista, que hoy le rinde merecido homenaje póstumo.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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