Fogaraté: Urge rescatarla
Ayer sobrevolé en helicóptero nuestra imponente Capital: ¡Impresionante su amplitud casi inmensurable, la mezcla imprecisa de marginalidad y opulencia, la gran estatura de sus multifamiliares, sus largas filas de luces traseras en rojo! Ayer me reiteré en la convicción de que esta alucinante metrópolis no merece lo que dolorosamente la degrada, por falta de una Alcaldía funcional y la casi total ausencia de una ciudadanía que exija respeto y se auto respete. (Hay que lamentar que esté invadida de basura, oscuridad y caos; que sea una gran urbe salvaje, que demanda urgentemente que se le restituya su dignidad).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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