FOGARATÉ: Un permiso por Scherer
Hoy pido permiso para no escribir sobre nuestras cuitas ciudadanas, ni sobre nuestros sueños comunes, ni sobre nuestras iras compartidas. Hoy pido permiso para guardar mucho más que un minuto de silencio, un ruego de descanso eterno o un manifiesto de infinita tristeza. Hoy pido permiso para decirles los que muy pocos saben en este país de implacables lejanías: ha muerto un gran maestro del periodismo de México y Latinoamérica, paradigma de honestidad, valentía y conciencia innegociable. Ha muerto el maestro, mi maestro, maestro de generaciones, Julio Scherer García. Hoy no puedo hacer más que recordarlo.
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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