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DiarioDigitalRD

<p>Cuando el docente es un software</p>

| | 4 min read

La
educación del siglo XXI, es una enseñanza que se ha caracterizado por la&nbsp;
integración de las Nuevas &nbsp;Tecnologías de la Información y la Comunicación
(NTIC)&nbsp; y de esto &nbsp;se ha estado hablando hace más de una década al
&nbsp;punto &nbsp;de&nbsp; ya no parecer algo tan nuevo.

Con
la aparición en el mercado de aplicaciones, tanto libres como de pago,
&nbsp;que permiten crear entornos de enseñanza verdaderamente interactivos,
haciendo innecesaria la&nbsp; presencia física de un profesor , sino
ocasional &nbsp;y de manera remota,&nbsp;se&nbsp;permite a los
estudiantes&nbsp; interactuar con un conjunto de herramientas informáticas que
facilitan su aprendizaje de manera significativa y participativa.

Si
bien los que creemos que la educación en línea ahorra significativamente costos
&nbsp;a todos los niveles, ofreciendo &nbsp;programas adaptados a cada
estudiante y dar una mayor opción en materia educativa, es de igual forma un
hecho de que en&nbsp;algunos países &nbsp;se discute sobre las
consecuencias&nbsp; que presentan &nbsp;los estudiantes matriculados&nbsp; con
modelos totalmente &nbsp;virtuales, quienes según algunos estudiosos del tema
&nbsp;tienen un rendimiento significativamente inferior en las pruebas estandarizadas
y menor progreso &nbsp;en cada uno de los ciclos, frente a sus pares. Esto
preocupa bastante, ya &nbsp;que los &nbsp;alumnos que toman docencia totalmente
en línea pierden &nbsp;de alguna manera las formas de relacionarse con los
demás o&nbsp;la&nbsp;posibilidad de&nbsp;participar en discusiones en grupo de
manera&nbsp;face to face.&nbsp;

Esto
es un hecho y no se ve en el futuro, ya esta en el presente, una modalidad
prometedora, dicen muchos, otros todavía se sienten pesimistas sobre esta forma
de educar, pero&nbsp; si es una realidad que en este &nbsp;país ya casi la
totalidad de universidades y entidades de educación superior, están combinando
la forma de estudio tradicional de impartir docencia con la interacción en
línea y muchas veces al margen de lo que contempla el reglamento de
Instituciones y programas&nbsp;de educación superior a distancia aprobado
por&nbsp; el Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MEScyT),
totalmente virtual.

Podemos tomar en
cuenta que este modelo ya ha tenido muchos casos de éxito en universidades de
gran prestigio en el mundo, gracias a las inversiones realizadas para su éxito,
&nbsp;también es necesario estar consientes&nbsp; el nivel adecuado para
la formación de una educación totalmente virtual y sobre todo remota,
pues&nbsp;el saber conceptual (saber saber), el
saber procedimental (saber hacer), el saber actitudinal (saber ser), el saber
socialmente compartido (saber con el otro), es lo que seguramente nos
conduciría a lograr jóvenes creativos, innovadores y emprendedores,&nbsp;
asunto que se antoja por demás difícil con el sistema educativo nacional que
tenemos actualmente.

Es por ello que&nbsp;estaríamos construyendo prospectivamente
escenarios deseables, escenarios que no vemos tan lejanos, que ya se encuentran
ante nosotros, como son: una alta competitividad, la omnipresente
globalización, un urgente desarrollo sustentable, la necesaria
formación,&nbsp;la valoración de&nbsp;una inminente aparición de escenarios
alternativos, así como una vertiginosa presencia de nuevas y sorprendente
tecnologías.

Sin lugar a duda
la enseñanza en línea&nbsp;permite ahorro de recursos,&nbsp; sobre todo con lo
encarecida que se ha vuelto la educación &nbsp;en este &nbsp;pedacito de
tierra, pero el hecho &nbsp;de querer acelerar este&nbsp; proceso,&nbsp;
sin&nbsp; estar preparados académicamente y&nbsp; contar con las
herramientas tecnológicas necesaria para que sea un éxito,&nbsp; es &nbsp;sin
lugar a dudas un posible fracaso&nbsp; que llevará a la&nbsp; frustración&nbsp;
de todos los involucrados en este proceso.

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