La violencia en RD: vivimos en una democracia del caos
La violencia en República Dominicana dejó de ser un dato estadístico. Es una epidemia que se siente en la calle, en la familia y en la clase política. Y lo peor: nadie parece querer ponerle freno.
La crispación social ya no es solo un problema de seguridad, es un síntoma político
Hay momentos en que uno mira alrededor y no sabe bien si lo que está viviendo es una crisis o simplemente la nueva normalidad. En República Dominicana, la violencia —en todas sus formas— ha dejado de sorprender. Y eso, precisamente, es lo más preocupante.
No hablo solo de los homicidios o de los enfrentamientos armados que copan los titulares. Me refiero a algo más profundo: la crispación social que se ha instalado en el día a día. En la calle, en el tránsito, en las redes sociales, en las familias, en los partidos políticos. Una tensión acumulada que ya no necesita mucho para explotar.
Las plataformas digitales y los medios radiales y televisivos no inventan esa realidad. La reflejan. Y lo que muestran es un país donde el conflicto se ha convertido en el lenguaje común.
Lo que me llama a análisis no es solo la violencia física —que es el desenlace más trágico—, sino el ambiente que la precede. Porque aquí no solo actúan delincuentes o agentes de seguridad desbordados. Las denuncias y querellas que llegan a los organismos del Estado, si alguien se tomara el trabajo de sistematizarlas, dibujarían un mapa revelador de hasta dónde ha llegado esta fractura social.
Vivimos, a estas alturas, una democracia caótica. No lo digo como insulto político. Lo digo como diagnóstico. El caos tiene nombre y apellido: es el ciudadano que decide no respetar las reglas porque sabe que no pasará nada, y también es la autoridad que mira hacia otro lado porque le conviene más la popularidad que el orden. Cuando eso ocurre, las leyes dejan de ser el marco del consenso y se convierten en letra muerta. Lo que gobierna, entonces, no es el Estado de derecho, sino la lógica del más fuerte o del más conveniente.
Eso es exactamente lo que estamos viviendo.
Podría ir más lejos en el análisis de las causas, y lo haré más adelante. Pero hoy me quedo con el síntoma, porque ya es suficientemente serio como para no ignorarlo. Proyecto este escenario hacia el futuro y no encuentro motivos para el optimismo, sobre todo cuando las respuestas que circulan —desde ciertos sectores políticos y sociales— no apuntan a soluciones reales, sino a más ruido, más polarización y más confrontación.
Y hay un agravante que no quiero dejar pasar: el ambiente internacional tampoco ayuda. Vivimos en un mundo tenso, repleto de conflictos, donde la amenaza de una escalada mayor flota en el aire. Esa turbulencia global tiene un efecto en la psicología colectiva de países como el nuestro, que no pueden darse el lujo de ignorar lo que pasa afuera.
El problema no es solo del ciudadano común que rechaza cualquier norma. Es también del sistema que lo dejó llegar hasta ahí.
José Tejada Gómez
José Tejada Gómez es un destacado periodista y respetado gremialista dominicano con más de cuarenta años de sólida trayectoria profesional en los medios. estudio de la conocida Universidad Autónoma de Santo Domingo, se convirtió en un gran pionero de la prensa digital de su país al fundar y dirigir en el año 2005 el influyente medio independiente DiarioDigitalRD. Su liderazgo institucional es muy notable; ha presidido con éxito el Colegio Dominicano de Periodistas y la Asociación de Cronistas de Arte, además de dirigir el Instituto de Previsión y Protección del Periodista. Su recordado activismo social inició en dinámicos clubes comunitarios. En justo reconocimiento a su gran rigor ético, fue galardonado recientemente con el Gran Premio Nacional de Periodismo Digital 2025 de República Dominicana. El Estado le otorgó la Medalla al Mérito Civil mediante decreto 1041-01.
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