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Solidez mundial del liderazgo chino

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Manuel Díaz Aponte, periodista.

Donald Trump admitió que en momentos difíciles en las relaciones entre Estados Unidos y China.

Los saludos fraternales entre Donald Trump y Xi Jinping y el tono de sus conversaciones avizoran la luz de un mundo de comprensión y colaboración mutua., Posteriormente, la presencia de Vladimir Putin en la capital de China, robustece el acercamiento entre los que dirigen este mundo de modernidad y atraso.     

Habría que esperar los temas tratados en la agenda China-Rusia y los resultados de las conversaciones entre Putin y Jinping.   

Surge la esperanza de que, por intermedio del liderazgo del presidente de la República Popular de China, se viabilicen acciones para terminar con los conflictos armados en Ucrania e Irán.     

La vistosidad, alegría y angelical sonrisa de los niños que recibieron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al arribar a Beijing, capital de China, refleja la generosidad y espontaneidad de los infantes ajenos a las malas acciones de los adultos, que frecuentemente aplican políticas que atentan contra la paz mundial.   

Al margen de las diferencias en la conducción de sus políticas exterior en sus respectivos Estados, queda evidenciado que entre el presidente Xi Jinping y su colega estadounidense, Donald Trump existe un acercamiento de buena química.    

Los gestos efusivos del mandatario norteamericano al responder un saludo contrastan con la sobriedad y parsimonia de su par chino, aunque en cada uno de los encuentros que han sostenido prima el respeto mutuo.

Son los dos superpesados de la economía y geopolítica mundial que tienen en sus manos el control y destino de la humanidad.

“Los intereses comunes entre China y Estados Unidos pesan más que nuestras diferencias”, dijo Xi, “La estabilidad en las relaciones entre China y Estados Unidos es una bendición para el mundo”, expuso el gobernante chino en una espléndida bienvenida a su par Trump en una recepción en el Templo del Cielo de Pekín.

Las palabras del carismático líder chino estuvieron cargadas de un tono unificador y de paz buscando alternativas que enrumbe las relaciones entre ambas potencias por senderos de cooperación y acercamiento.    

En cambio, el líder republicano y mandatario estadounidense observó que: “Nos hemos llevado bien cuando ha habido dificultades, lo hemos solucionado”, planteó.    

Donald Trump admitió que en momentos difíciles en las relaciones entre Estados Unidos y China siempre ha primado la comunicación personal entre ambos dirigentes.

Diálogo recíproco

De inmediato, prosiguió: “Yo te llamaba y tú me llamabas siempre que teníamos un problema, la gente no lo sabe, siempre que teníamos un problema”, dijo. “Lo resolvimos muy rápidamente, y vamos a tener un futuro fantástico juntos”.

Esas expresiones de Trump llevan tranquilidad al mundo en un momento de confrontaciones por la guerra de Estados Unidos e Irán.  

Xi Jinping comparte el criterio de Donald Trump en lo relativo a “una nueva visión de la construcción de una relación constructiva de estabilidad estratégica entre China y Estados Unidos”.

Muy significativo los emblemáticos lugares que escogió el gobierno chino para compartir y mostrar a sus invitados estadounidenses la singularidad, belleza e histórico escenario de una cultura milenaria y rica en significado.  

La visita al Templo del Cielo en Beijing impresionó e impactó a Trump y sus acompañantes de Estados Unidos, entre ellos, funcionarios gubernamentales y empresarios.      

La rigurosidad del protocolo chino se aprecia no tan solo por el cumplimiento de la agenda diseñada sino también por los objetivos trazados.

Hubo un punto de coincidencia entre Donald Trump y Xi Jinping de que Irán «nunca debería tener armas nucleares» y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico internacional de mercancías.

Alianza empresarial  

Cada vez más se fortalece la unión empresarial entre China y Estados Unidos y ello quedó evidenciado por la composición de la delegación que acompañó a Trump al gigante asiático, donde más de una docena de empresarios automotriz, de tecnología variada y de la inteligencia artificial estuvieron presentes.

El presidente Xi Jinping dijo que las empresas estadounidenses están profundamente involucradas en la reforma y apertura de China y que ambas partes se han beneficiado de ese proceso.

La tirantez que dominó las relaciones entre EE.UU. y China fueron extremadamente difíciles y complejas en el primer mandato de Trump (2017-2021) y todavía a inicio del actual periodo gubernamental (2025-2029), cuando las autoridades estadounidenses aplicaron fuertes aranceles al comercio chino.  

Ahora trasciende que hay un mejor entendimiento entre las dos principales economías mundiales que han suscrito acuerdos comerciales y medidas de protección recíprocas a sus intereses económicos y geopolíticos.

En esta segunda visita de Estado de Trump a China hubo un diálogo más fluido y de sonrisas compartidas sin la mirada de “presión” del dirigente republicano, destacado incluso por las estructuras mediáticas estadounidenses.

La cordialidad y elogios destacaron en las palabras de Trump y Xi durante los tres días en que las autoridades norteamericanas pisaron tierra china.

Trump calificó la relación entre Estados Unidos y China como una de las “más trascendentales” de la historia mundial, y previo a conversar con su homólogo chino, anticipó que estaba seguro de que los países tendrían un “futuro fantástico”.

En medio de un banquete de gala preparado en su honor por las autoridades del gigante asiático, Trump planteó que las buenas relaciones entre ambos pueden crear un “futuro de mayor prosperidad para el mundo”, lo que fue bien recibido por el gobierno chino con un brindis de amistad.  

Xi Jinping, por su lado, dijo que China promueve y está comprometida con una nueva era de “estabilidad estratégica constructiva” entre las dos potencias, centrada en la cooperación y la competencia controlada, en lugar de la rivalidad volátil del año pasado.

No obstante, el líder chino aprovechó su encuentro cara a cara con Trump para ratificar la vital importancia estratégica que tiene Taiwán para su país, advirtiendo que: lo principal que podría descarrilar una buena relación era Taiwán, la cuestión más importante que China considera una “línea roja”.  

La primera visita de Estado de Donald Trump a Beijing, fue en su primer mandato (2017-2021), en medio de tensiones políticas y confrontaciones económicas. Se hizo del 8 al 10 de noviembre de 2017 en medio de un gran despliegue comunicacional en todo el mundo.           

Obviamente, la cena de Estado en la Ciudad Prohibida     ofrecida por Jinping a Trump al estilo de un emperador marcó un hito diplomático.  

¿Qué significa acudir al Templo del Cielo?

Es un lugar sagrado y profundamente apropiado para la meditación que las autoridades chinas preservan a través del tiempo por tratarse de la historia misma de esa nación.  Fue un complejo imperial taoísta situado en el sur de Pekín, China. Construido entre 1406 y 1420 durante la dinastía Ming, era el lugar donde los emperadores oraban y realizaban sacrificios para pedir buenas cosechas. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.

Su visionaria arquitectura proyecta un templo para la concentración y meditación rodeado de una singular vegetación y ambientación separada del ruido ensordecedor de las grandes metrópolis. Las autoridades de la República Popular de China suelen invitar a dignatarios, presidentes y figuras prominentes a nivel mundial para que conozcan uno de los principales atractivos culturales, espirituales y arquitectónicos de la poderosa nación asiática.

Artículo de Manuel Díaz Aponte

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Manuel Diaz Aponte

Manuel Diaz Aponte

Periodista y profesor universitario. Es egresado de la Universidad Central del Este y de la Universidad Metodista de Sao Paulo, Brasil, donde hizo maestría en comunicación científica y tecnológica así como estudios en relaciones internacionales. Egresado del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, en La Habana, Cuba. Finalizó estudios en diplomacia y relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Fue reportero de El Nuevo Diario y de la televisora estatal hoy CERTV y desde el año 2000 labora en la Dirección General de Comunicación de la Presidencia de la República como periodista profesional habiendo ocupado diferentes funciones.

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