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Tensión naval en Ormuz: Irán y EEUU chocan

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Maniobras y amenazas marcan diálogo clave en Pakistán

La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar este sábado en uno de los puntos más sensibles del mapa energético mundial: el estrecho de Ormuz. Mientras Teherán asegura haber obligado a retirarse a un destructor estadounidense que se aproximaba a la zona, Washington defiende que sus buques actuaban bajo el principio de libertad de navegación en aguas internacionales.

El episodio ocurre en un momento particularmente delicado. En Islamabad, capital de Pakistán, delegaciones de alto nivel de ambos países mantienen conversaciones para consolidar un alto el fuego frágil, alcanzado tras semanas de enfrentamientos que incluyeron ataques directos contra Teherán el pasado 28 de febrero.

Según autoridades iraníes, el incidente se produjo cuando un destructor estadounidense, procedente del puerto de Fujaira, en Emiratos Árabes Unidos, se dirigía hacia el estrecho. Al detectarlo, las fuerzas armadas iraníes reaccionaron con rapidez.

De acuerdo con fuentes cercanas al Gobierno, se emitió un ultimátum de 30 minutos para que la embarcación abandonara la zona. La advertencia fue clara: de no hacerlo, habría consecuencias militares y un impacto directo en las negociaciones en curso.

Desde Teherán, el mensaje se interpretó como una posible violación del alto el fuego. Un portavoz del Ministerio de Exteriores sostuvo que la situación fue contenida gracias a la intervención diplomática inmediata y a la firme postura de las fuerzas armadas, evitando así una escalada mayor.

En contraste, fuentes militares estadounidenses ofrecieron una versión distinta. Según declaraciones recogidas por el portal Axios, varios buques de guerra atravesaron el estrecho en dirección al mar Arábigo y regresaron posteriormente al golfo Pérsico. La operación, aseguraron, formó parte de ejercicios rutinarios para garantizar la libre circulación en rutas marítimas estratégicas.

A esta dinámica se sumó un nuevo elemento que podría añadir más presión al escenario. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio inminente de una misión de desminado en el estrecho de Ormuz. La iniciativa, según explicó, busca eliminar posibles amenazas a la navegación internacional en una vía clave para el comercio global de petróleo.

El mandatario afirmó que la operación beneficiaría no solo a Estados Unidos, sino también a potencias económicas como China, Japón, Corea del Sur, Francia y Alemania. En su mensaje, reiteró además su postura sobre el debilitamiento militar de Irán, asegurando que su capacidad naval, aérea y de defensa ha sido prácticamente neutralizada, aunque estas afirmaciones no han sido verificadas de forma independiente.

Trump justificó la misión señalando que el principal riesgo actual radica en la posible presencia de minas submarinas que podrían afectar a embarcaciones comerciales. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades iraníes no han confirmado ni reaccionado oficialmente a este anuncio.

La coincidencia entre las maniobras navales, las advertencias militares y el anuncio de nuevas operaciones subraya la fragilidad del momento. Lo que se discute en Islamabad podría definir si la región avanza hacia una desescalada o si, por el contrario, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el epicentro de una crisis mayor.

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