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Trump amenaza con retomar ataques contra Irán si no hay acuerdo

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Da 24 horas al diálogo en Islamabad y menciona el cierre de Ormuz

La tensión entre Estados Unidos e Irán vuelve a escalar en medio de un frágil escenario diplomático. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que su país podría reanudar los ataques militares contra territorio iraní si las conversaciones previstas en Islamabad no producen resultados concretos en un plazo aproximado de 24 horas. La advertencia llega mientras Washington refuerza su presencia militar en el golfo Pérsico y aumenta la presión sobre Teherán para retomar el diálogo.

En declaraciones al diario New York Post, Trump aseguró que buques de guerra estadounidenses están siendo equipados con “las mejores armas jamás fabricadas”, en un despliegue que describió como superior al utilizado en operaciones anteriores. El mandatario dejó claro que el armamento está listo para ser utilizado si las negociaciones no prosperan. “Si no hay acuerdo, las utilizaremos, y lo haremos de forma muy eficaz”, afirmó, subrayando el corto margen de tiempo que su administración está dispuesta a conceder a la vía diplomática.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se dirige ya a Pakistán para participar en las conversaciones, aunque la participación iraní no está completamente confirmada. El encuentro en Islamabad se perfila como un intento de contener una crisis que amenaza con tener consecuencias militares y económicas de gran alcance en la región.

A través de su plataforma Truth Social, Trump volvió a insistir en la necesidad de que Irán regrese a la mesa de negociación. Sin embargo, reconoció que Teherán dispone de un instrumento de presión relevante: el control del estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito energético del planeta. El mandatario estadounidense acusó a las autoridades iraníes de utilizar esta posición estratégica como herramienta de presión internacional, lo que, en su opinión, limita sus opciones reales de negociación a largo plazo.

El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción del tránsito podría provocar un aumento inmediato de los precios de la energía y un impacto directo en la economía global. Analistas consideran que esta variable añade complejidad a las negociaciones y eleva el riesgo de una escalada si no se alcanzan acuerdos mínimos de estabilidad.

Desde Teherán, las señales tampoco invitan al optimismo. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, uno de los principales interlocutores en el proceso, condicionó el inicio formal de las conversaciones a la adopción de medidas previas por parte de Washington. Entre ellas, mencionó el levantamiento de sanciones económicas y la extensión del alto el fuego al territorio de Líbano, puntos que considera esenciales para generar un clima de confianza.

Qalibaf señaló que todavía quedan aspectos pendientes de aplicación dentro de los compromisos iniciales, entre ellos la liberación de activos iraníes bloqueados en el extranjero. Según su postura, estos pasos deben materializarse antes de que se produzca cualquier avance en el diálogo.

El intercambio de advertencias públicas refleja el delicado equilibrio que rodea el proceso diplomático. Mientras Estados Unidos incrementa la presión militar y política, Irán insiste en garantías concretas que respalden cualquier negociación futura. El resultado de las conversaciones en Islamabad podría marcar el rumbo inmediato del conflicto y definir si la crisis evoluciona hacia una solución negociada o hacia una nueva fase de confrontación abierta.

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