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Las encuestas como herramientas de proselitismo electoral

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David la Hoz, abogado y catedrático universitario.

De donde resulta que la promoción de un detergente o cualquiera otro producto de consumo pasó a ser igualado con un candidato político.

La numerología, los datos numéricos, los logaritmos, los sondeos, las encuestas a boca de urnas, etc., constituyen herramientas de trabajo de los partidos políticos y de todos los procesos electorales sean de la naturaleza que fueren. Pero, no pueden sustituir al voto mismo, por el contrario, esa información se emplea para, eventualmente, influir sobre la intención de voto del votante, del soberano, de la masa de votantes del pueblo. Pero no es votación, sin embargo, en la República Dominicana, desde finales del siglo pasado, se les da una connotación que busca igualarla al voto mismo, es decir se busca convertir en voto la intención de voto. ¿Cómo se ha llegado a este punto?

Resulta que, con la caída de las ideologías, a raíz del derrumbe del Muro de Berlín, el neoliberalismo ha convertido en ideología sustituta y dominante a la numerología, a los algoritmos. Ante esta situación, las encuestas y los sondeos mantienen una relación de amor y odio con el proselitismo político. Esto es: todos los que quedan bien en una encuesta la respaldan y todos los que resultan perjudicados tratan de denostarla, de descalificarla. Entonces una herramienta de trabajo de los partidos políticos para determinar su posicionamiento al estilo FODA de la sociología, ha pasado a ser la ideología, ha pasado a ocupar el espacio del debate. Al grado de que hoy en día la opinión publica no realiza debates sobre propuestas políticas, sobre ideas políticas sino sobre numerología, sobre sondeos y encuestas.

Lo anterior, no perjudica a la sociología, ni a la estadística, ni a la ingeniería en sistema, el problema perjudica a la ciencia política porque es una ciencia que tiene por base ideas, propuestas, soluciones y transformaciones sobre la cosa pública. Si se toma en cuenta el hecho de que la ciencia política todavía no ocupa un espacio propio en el ámbito profesional nacional, sino que otras profesiones ocupan el espacio de la ciencia política, producto, precisamente, de las confusiones que ha ocasionado la numerología, entonces se puede comprender el por qué las encuestas y los sondeos no son tampoco comprendidos.

Los números constituyen apoyo a planteamientos sobre ideas políticas, pero no constituyen ideas políticas en sí misma, sino herramientas para explicar las ideas políticas. Un político que carece de propuesta o que roba ideas ajenas, no debería permitírsele participar en un proceso electoral porque, de entrada, constituye una estafa, carece de propuesta política. Es decir, el problema no es la encuentra ni el sondeo, sino la carencia de propuesta que luego conduce a una posición oportunista (cuando favorece) y a una postura anti sondeo (cuando perjudica). Esto es nocivo porque candidatos con propuesta se ven perjudicados por parásitos electorales que tratan de sacar provecho del sistema. Eufemísticamente, a esto se llama “juego democrático”. De modo que cuando se habla de crisis de la democracia aquí tenemos el origen, porque, con frecuencia, candidatos idóneos se ven desplazados por la maledicencia electoral de estos outsiders.

Esto se inicio en pleno siglo XX cuando el fascismo se propuso convertir en verdad una mentira repetida. Entonces los partidos de masa enseñaron a estas a distinguir entre marketing o publicidad y propaganda política, pero, andando en dicho siglo, la propaganda política fue sustituida por los mercadólogos por publicidad a secas.

De donde resulta que la promoción de un detergente o cualquiera otro producto de consumo, pasó a ser igualado con un candidato político. Esto es: se aplicó a la promoción, a la publicidad, al mercado, el mismo procedimiento que para la propaganda política y viceversa. Desde entonces, este concepto equivocado pero favorable a los grupos dominantes, viene aplicándose en el plano del proselitismo electoral, ocasionando los males que ya conocemos y que están afectando gravemente a la democracia electoral en un partido político, en una academia o a una asociación de vecinos en un condominio. Esto así, porque los denominados partidos del sistema, además de la publicidad, adicionaron a su proselitismo político otro ingrediente nocivo: el dinero. Del cual, no queda excluido el fraude electoral en los términos en que lo define la ley electoral y los reglamentos electorales comunales.

Llegado a este punto, algunos autores han hablado de la inutilidad de la política. Pero en realidad no es la política, es la forma de hacer política, más precisamente dicho, la participación de candidatos sin ideas políticas que emplean métodos non santos en su proselitismo electoral.

En el caso, por ejemplo, de las elecciones uasdianas ocurren cosas interesantes, una institución más vieja que la república y que por mucho tiempo fue faro de construcción de ideas democráticas, se encuentra hoy en día presa de modelos clientelares y populistas a todas luces contraproducentes en el sentido de que más que ejemplar, su comportamiento electoral ha devenido en nocivo. Me explico, el debate de ideas ha quedado en el pasado, cada quien se vende electoralmente, en función de grupos de capillas e intereses creados entorno a grupos y grupúsculos que hoy en día, han desplazado a los partidos políticos y a las ideologías.

El tema es grave, porque el debate debería realizarse en torno a la operatividad de la Ley 139-01, de Educación superior ciencia y tecnología, la que, como se sabe, está amenazada de muerte por el gobierno sin que se haya debatido, adecuadamente, su pertinencia o su impertinencia. Es dable indicar que, la misma constituye una propuesta modélica para Latinoamerica con la que se busca apuntalar la investigación y la docencia en la región conforme a la productividad y la tecnología del siglo XXI junto a la democracia. Sin embargo, su contenido está ausente del debate. El proselitismo electoral uasdiano, no busca defender los valores uasdianos, la democracia, el conocimiento, la tecnología, ni el compromiso social con la deuda social con jóvenes estudiantes de campos, barrios y pueblos, busca preservar privilegios grupales e individuales, olvidando el problema de fondo consistente en el avance preocupante de la ideología neoliberal al interior de la academia.

Esto ha sido posible, porque del proletariado académico, ha pasado a poseer como estandarte al lumpen académico, esto es: la ausencia de ideología, ha cualquierizado el proceso, a niveles degradantes en donde la oclocracia ha sustituido a la democracia, es decir, todos se creen potables, los perfiles han desaparecido, al tiempo que se han creado trabas burocráticas contra los auténticos y reales académicos para alojar grupos exógenos, el oportunismo pulula donde ayer hubo democracia y compromiso social desde la perspectiva académica. Se opera una destrucción desde dentro. Muchos asumen hoy, sin ambages, el proyecto neoliberal, conscientes e inconscientemente porque su relativo cambio social, en los términos pequeñoburgueses que describe Juan Bosch en su teoría sobre la composición social dominicana y la actuación política de las diversas capas de la pequeña burguesía, esto es: como su revolución individual.

Este tema no es nuevo ya Pleajanov y Lenin tuvieron ocasión de analizar el carácter reaccionario del bajo pequeñoburgués cuando asciende socialmente, tiende a olvidar y a aborrecer sus orígenes inclinándose a creerse parte de grupos sociales a los que no pertenece. Es el discreto encanto de la burguesía que conduce al cadalso. Así las cosas, la numerología actúa como relleno en un mundo carente de valores y compromisos sociales. Y, pensar que, escrito estos comentarios en el 51 aniversario del asesinato de Orlando Martínez, Paradoja social, ¡amigo Sancho! DLH-17-3-2026

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David La Hoz

David La Hoz

David la Hoz es abogado, experto en derecho de autor.

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