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La JCE, las citas y el arroz con mango

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Plantida reyes, periodista.

No quiero imaginar el montón de personas que habrá en esos lugares.

Indiscutiblemente soy una fiel enamorada de los refranes y costumbres del dominicano. Contribuyen, en cierta manera, a hacerme sentir identificada 100 por 100 con nuestra identidad nacional.

Me fascina escuchar la forma en que la gente sencilla y, hasta algunos encumbrados, referirse a temas de tal modo que, carecen de sentido común. Desde que he tenido uso de razón, escucho la jocosidad en el dominicano al momento de definir casos y cosas que a la vista no se le encuentra el lugar por donde serán tomados.

Y es así cómo a diversos temas expuestos por expertos y luego, tras un breve análisis, emanado por la simplicidad de hombres y mujeres del pueblo, caen en la definición de: “arroz con mango”.

Al parecer, esa mezcla del arroz, cereal alimenticio por excelencia del pueblo dominicano, y la fruta, considerada como la que nos distingue a nivel mundial, dados los miles y miles de millones de unidades que anualmente son exportadas a todos los rincones del planeta, en sus diferentes presentaciones, y, por consiguiente, los millones de dólares en ingresos a las arcas nacionales, no es la más idónea desde el punto de vista gastronómico.

De acuerdo a lo expuesto por el presidente de la Junta Central Electoral, Román Jáquez Liranzo, durante una entrevista televisiva, se avecina “un arroz con mango” cuando sea abierto el proceso de obtención de la nueva Cédula de Identidad y Electoral.

Y, por Dios, ruego que no se me considere pesimista; en dado caso, me califico una mujer simple que busca entender las cosas que son destinadas al pueblo y que estas, a su vez, lleguen con mayor claridad a aquellos, entre los que me incluyo, que desconocemos el móvil de acciones institucionales que carecen de luz y razón de ser.

Con antelación me había referido al proceso de cambio del documento y había adelantado que con el mismo la Junta Central Electoral enfrentaría una real prueba de fuego que, para salir airosa, tendría que emplearse a fondo en una labor titánica que involucraría sabiduría popular, sociología natural e historia nacional, la cual resumí, simplemente, en una futura: “labor extraordinaria” de esa entidad.

Tras haber anunciado que la entrega del nuevo documento sería el día del cumpleaños de los ciudadanos dominicanos, la Junta Central Electoral cambia la información y comunica que será durante el mes de cumpleaños. Hasta aquí, no hay ningún tipo de dificultad, el cambio ha estado mejor porque da libertad a los individuos a procurar la nueva cédula cualquier día dentro del mes de su nacimiento.

Sin embargo, el “arroz con mango” se produce cuando la entidad señala, en voz de su presidente, que, en el horario, fuera de los que no cumplen años en esa fecha, se entregará el documento mediante “citas previas”, a dominicanos por igual que así lo requieran.

O sea, como que no entendí o no entiendo, si se había adelantado que el documento sería entregado por mes de cumpleaños, de ¿Dónde sale que, con una “cita previa” y, fuera de la fecha de cumpleaños, se podría obtener el documento?

Por ejemplo, si yo cumplo años en septiembre, “qué carajo voy a esperar ese noveno mes del año para obtener mi preciado documento; me basta hacer una “cita previa” y ya, fácilmente tendría en mis manos el nuevo documento en el mismo mes de abril, lo que podría afectar a los cumpleañeros de cinco o seis meses antes del mes de septiembre.  

Y no solo eso, la Junta Central Electoral debe aclarar, antes del inicio del proceso, ¿Cuántas citas previas diariamente recibirá?, ya que, aunque el horario en que, supuestamente, estas personas serían atendidas (11 de la noche a 7 de la mañana) horario de madrugada, indiscutiblemente se juntarán con los cumpleañeros del día que, conociendo un poco al dominicano, cientos amanecerán en los alrededores de los centros habilitados para ese proceso.

No quiero imaginar el montón de personas que habrá en esos lugares. Al parecer, la JCE no ha entendido que, cuando se trata de cambiar cualquier documento de identidad, “todos madrugamos”.

Mi temor no es por los cientos de personas que se amontonarán en los anunciados centros, sino que radica en que se puedan producir enfrentamientos en las atenciones, pues quien haya hecho su “cita previa” defenderá “su derecho” a obtener su documento el día en que cientos y cientos de personas irán a procurarlo a sabiendas que cumplen con la disposición del mes de su cumpleaños.  

Reitero, no ser pesimista con el proceso, pese a ser discípula de uno de los dominicanos más ilustres: José Ramón López, y su obra El gran pesimismo dominicano.

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