Skip to content
DiarioDigitalRD

Haití y el negocio de la violencia

| | 3 min read
Cristhian Jiménez, periodista.

A República Dominicana le conviene que haya cierto control fronterizo del otro lado, pero este negocio aún no está claro.

Mundo convulso en el que pierde valor la vida humana y se encarece la subsistencia. Los grandes países guerreros solo atienden sus intereses egoístas inmediatos. Los pequeños y pobres, verbigracia Haití, ausentes en las prioridades de los que definen nuevas reglas a cañonazos. La ONU que se encargue de ese moridero, con la colaboración vecina.

Cerca de 12 mil millones de dólares gastó Estados Unidos en los primeros 6 días en su guerra contra Irán, según testimonios de funcionarios al Congreso, mientras rehúsa un sólido apoyo económico para combatir los grupos armados que controlan gran parte del territorio haitiano y que han asesinado alrededor de 4 mil personas por año, luego de magnicidio del presidente Moise.

Los bandoleros haitianos designados terroristas por el gobierno de Trump, no fueron raptados como en el caso del presidente Maduro o bombardeados como ocurrió en Irán, que eliminaron al líder espiritual del país y descabezaron la cúpula militar y política, además de la destrucción de infraestructuras petroleras.

El gobierno norteamericano, desde la administración anterior, ha fallado en promesas de colaboración financiera, lo que acentuó el fracaso del despliegue que dispuso la ONU y que encabezó Kenia. Modificado el mandato de eliminación de las bandas armadas, en vez de apoyo a la policía haitiana, sorprendió que el extinguido consejo presidencial recurriera ha Erik Prince, controversial contratista militar estadounidense y destacado simpatizante de Trump, vinculado a despliegues de mercenarios en diversos países. Se informó de la llegada de armas al país, de lo que nadie se hizo responsable y trascendió que Prince aspiraba al control de las aduanas.

Al aproximarse el fin de la vigencia del Consejo Presidencial de Transición, plagado de luchas intestinas y acusaciones y contra-acusaciones de corrupción, Trump desplegó en la bahía de Puerto Príncipe varios buques de guerra incluidos el destructor Stockdale y los guardacostas Stone y Diligence para imponer la continuación de Alix Fils-Aimé, como primer ministro “interino”.

Dos semanas después, en un país sumido en la miseria, con un millón de desplazados de las zonas de mayor violencia, la Corte Superior de Cuentas y Contencioso Administrativo de Haití aprueba un contrato por valor de unos 542 millones de dólares para “reforzar la seguridad en la frontera con República Dominicana”. ¿En serio?

El contrato fue firmado entre diferentes ministerios y las empresas Evergreen Trading System Limited y Alex Stewart Internacional para, según el diario Le Nouvelliste, fortalecer la seguridad fronteriza, optimizar los ingresos fiscales y aduaneros y aumentar la capacidad del Estado para combatir eficazmente la delincuencia transnacional, el fraude y el contrabando. A 10 años, dos de implementación y 8 de operación, en una gestión interina impuesta con barcos de guerra.

¿Quién dirigirá el negocio? ¿Y la seguridad interna? ¿codirigirá la delincuencia armada? ¿Los pandilleros serían “contratados” por el “contratista” principal, vinculado a ejecuciones en Irak? ¿Era esta la razón que evitaba su eliminación?

A República Dominicana le conviene que haya cierto control fronterizo del otro lado, pero este negocio aún no está claro.

En una reciente visita a la frontera de los embajadores norteamericanos en Haití y RD, acompañados por el canciller dominicano se habló de la seguridad en la zona. Roberto Álvarez, quien fungió de vocero, dijo que el gobierno dominicano requirió información sobre el despliegue que iniciará 1 de abril de la “Fuerza de Supresión de Pandillas”, que estaría integrada por 5,500 militares como mandato de la ONU en septiembre último. El primer batallón de la misión, que incluye contingentes de Chad, África, recibe entrenamiento en Estados Unidos. No se precisó quién los entrena.

Los negocios por encima de la vida humana, la seguridad y las libertades democráticas.

Share:
Manuel Vólquez

Manuel Vólquez

Dominicano, periodista, profesor universitario. Nació en Barahona, República Dominicana.

Artículos relacionados