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Sube a seis cifra de militares de EE. UU. muertos frente a Irán

| | 4 min read
Portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln Clint Davis/Released)

Rubio advierte que la próxima fase será más dura para Irán

La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán ya deja seis soldados estadounidenses muertos. El nuevo balance fue confirmado este lunes por el Mando Central del Ejército de Estados Unidos, que actualizó la cifra tras recuperar los restos de dos militares desaparecidos en una instalación atacada durante los primeros bombardeos iraníes en la región.

En un comunicado difundido en redes sociales, el CENTCOM precisó que, hasta las 16:00 horas del 2 de marzo (hora del este), seis efectivos han fallecido en combate. Por protocolo, las identidades no serán reveladas hasta que transcurran 24 horas y sus familias hayan sido notificadas oficialmente. El domingo se había informado de cuatro fallecidos; uno de los heridos graves murió posteriormente debido a la gravedad de sus lesiones.

La confirmación de más bajas marca un punto sensible para Washington, que enfrenta un conflicto de intensidad creciente en varios frentes del Golfo y Oriente Medio. Paralelamente, el Ejército estadounidense aseguró que Irán ya no mantiene presencia naval operativa en el golfo de Omán. “El régimen iraní ha acosado y atacado el transporte marítimo internacional durante décadas. Esos días han terminado”, indicó el mando militar, en un mensaje que apunta a un golpe directo contra las capacidades navales de Teherán.

Rubio endurece el tono

Desde el Capitolio, el secretario de Estado, Marco Rubio, dejó claro que la ofensiva no se detendrá. “La próxima fase será aún más dura para Irán de lo que es ahora”, advirtió ante la prensa, sin ofrecer detalles tácticos. Según explicó, la meta es desmantelar la capacidad iraní de fabricar y lanzar misiles balísticos, así como neutralizar su poder naval.

Rubio fue más allá al afirmar que Washington espera que el pueblo iraní pueda “derrocar a este gobierno y establecer un nuevo futuro” para el país. En sus declaraciones, volvió a cargar contra el liderazgo iraní, al que describió como un régimen guiado por clérigos radicales con una visión “apocalíptica” de la política internacional.

El diplomático defendió que Estados Unidos no tiene como objetivo infraestructura civil. “No atacaríamos deliberadamente escuelas”, aseguró, en referencia al bombardeo que afectó a un centro educativo femenino en Minab, en el sur de Irán. El Pentágono, añadió, investiga si el incidente pudo haber sido causado por armamento estadounidense, aunque subrayó que los blancos declarados son exclusivamente instalaciones militares vinculadas a misiles.

Escuela bombardeada y versiones cruzadas

El Ministerio de Salud iraní elevó el domingo a cerca de 180 los fallecidos en la escuela femenina de Minab, en la provincia de Hormozgán. Las autoridades de Teherán responsabilizan a Estados Unidos del ataque, mientras Washington insiste en que sus operaciones se dirigen contra infraestructura estratégica.

La guerra de narrativas se intensifica en paralelo al enfrentamiento militar. Rubio acusó a Irán de atacar deliberadamente objetivos civiles en países del Golfo, incluidos hoteles, embajadas y aeropuertos. “¿Saben por qué? Porque son un régimen terrorista”, afirmó, reiterando que Teherán patrocina y ejecuta acciones de desestabilización en la región.

Escalada con consecuencias abiertas

El aumento de bajas estadounidenses ocurre en un momento de máxima tensión. La operación militar, concebida inicialmente como un golpe para debilitar la estructura estratégica de la República Islámica, se ha convertido en un pulso abierto con repercusiones regionales. Los intercambios de ataques han alcanzado bases, instalaciones portuarias y rutas marítimas clave para el comercio energético mundial.

Mientras Washington promete intensificar la presión, Irán mantiene su retórica desafiante y denuncia agresiones contra su territorio. La combinación de víctimas militares, denuncias de daños civiles y amenazas de una “fase más dura” sugiere que el conflicto está lejos de estabilizarse.

Con seis soldados muertos confirmados y un número indeterminado de heridos, la ofensiva ya tiene un costo tangible para Estados Unidos. El margen político y militar se estrecha a medida que la confrontación avanza hacia un terreno más complejo y difícil de contener.

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