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Aprendamos a mejorar nuestras casas

| | 3 min read
Luis Fernández, periodista.

Ojalá aprendamos a mejorar nuestras casas, a ordenarlas, a limpiarlas y a hacerlas dignas sedes para todos los usuarios.

En cada ciudad o país existen instituciones de diversos géneros y enseñanzas que con el tiempo se convierten en símbolos de su nacionalidad y desarrollo.

Por ejemplo, las universidades o los centros de salud.

Estados Unidos, Francia, Rusia, Reino Unido, México y algunos otros países tienen centros superiores de enseñanza, que son la envidia de muchos otros conglomerados humanos.

Son universidades con tanto prestigio que cuando advierten que algo anda mal en el país de origen, sus mandatarios escuchan, respetan y hasta aceptan sus críticas o advertencias.

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También en dichos países existen centros de salud que no solo atienden a millones de personas con calidad, sino que también cuentan con investigadores bien pagados para lograr adelantos que la medicina exige siempre.

Esas universidades y esos centros de salud son tan ejemplares que a pocos se les ocurriría criticar las formas en que se manejan, privada o públicamente.

Tienen sus ingresos y egresos de dinero y bienes a la vista de autoridades y particulares. Nada se esconde, nada se vende o trafica para beneficiar a nadie.

En esos centros pueden, inclusive, entrar personas con becas,o enfermas sin cubrir pagos, pero todo se hace público.

“La desesperanza que duele”

Son universidades y hospitales dignos de los reconocimientos que reciben, pues sus autoridades no están cursando ni enseñando materias de politiquerías y pequeñeces.

En nuestro país usted va a buscar un récord de notas, por ejemplo, paga lo exigido y en cuestión de minutos obtiene la documentación legal, válida aquí y en el exterior.

Las principales privadas son Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (creada sin fines de lucro), UNPHU, APEC, INTEC, O&M,UNIBE, UCE, UCATECI, UTE y UNICARIBE.

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Sus profesores deben asistir y cumplir con rigurosidad sus responsabilidades académicas, so pena de ser sancionados, no recibir paga alguna o ser excluidos.

Son centros educativos donde la limpieza, el orden, la disciplina y la vivencia diaria son envidiables.

Lugares donde no se permiten distracciones ni politiquerías que impidan el normal desarrollo de la docencia. Donde maestros y estudiantes laboran y se respetan mutuamente.

¿Es difícil imitar esos centros educativos y de salud? No lo creo. Lo que falta es ser correcto, humilde, cumplir las normas y entender que las distracciones, faltas e irresponsabilidades no ayudan a profesores, a estudiantes ni a autoridades.    

Ojalá aprendamos a mejorar nuestras casas, a ordenarlas, a limpiarlas y a hacerlas dignas sedes para todos los usuarios.

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Luis Fernández

Luis Fernández

Experimentado periodista de República Dominicana, con una dilatada trayectoria profesional como reportero y ejecutivo de medios de comunicación y productor de programa radial.

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