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Irán: El clérigo y jurista Alireza Arafi, posible sucesor de Jamenei

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Irán completa su "triunvirato de transición" con la elección del clérigo Alireza Arafi

  • El poder religioso iraní elige a su exponente en la figura del vicepresidente de la Asamblea de Expertos, quien ocupará el vacío dejado por la cúpula tras el fatal accidente.

SANTO DOMINGO. El régimen iraní ha movido ficha con una rapidez que no admite pausas. Apenas 48 horas después del siniestro que acabó con la vida del líder supremo Alí Jamenei y media docena de altos mandos militares, Teherán ya tiene perfilado el esqueleto de su nueva dirección.

La pieza que faltaba era la del clérigo. Y esa ficha la ocupa ahora Alireza Arafi, un jurista de 67 años con un perfil bajo para el gran público, pero con un poder silencioso que pesa toneladas dentro de las estructuras clericales del país y podría ser el sucesor de Alí Jamenei. Arafi completa el triunvirato de transición junto al presidente Masud Pezeshkian y el jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni-Ejei.

A simple vista, Arafi no es un militar ni un hombre de seguridad. Pero su influencia se cocina a fuego lento en los despachos que realmente importan. Actualmente es vicepresidente segundo de la Asamblea de Expertos, el órgano clave porque es el único con la potestad constitucional de elegir y destituir al líder supremo. Vamos, que si alguien va a bendecir al próximo Jamenei, será gente como él.

Su currículum, además, incluye un paso por el Consejo de Guardianes, esa institución que actúa como filtro supremo: decide quién se presenta a las elecciones y qué leyes son compatibles con el islam. También preside los Seminarios Islámicos de Irán, lo que le da control directo sobre la formación de las nuevas generaciones de mulás. Hasta tuvo tiempo, en 2022, de sentarse en una audiencia privada con el Papa Francisco. Un detalle que habla de su perfil dialogante, pero no blando.

La cúpula iraní no se ha dado el lujo de llorar demasiado. La recomposición ha sido quirúrgica y urgente. Y es que la lista de bajas en el accidente del pasado sábado era un quién es quién del poder duro. Además de Jamenei y parte de su familia, volaban en pedazos el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Musavi; el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Pakpur; el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadé; el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani; y el jefe de Inteligencia de la Policía, Golamreza Rezaian.

En medio de la tormenta y con las operaciones conjuntas de EE.UU. e Israel en el tablero, Irán necesitaba mostrar que el aparato sigue en pie. Con Arafi en el triunvirato, el mensaje es claro: el poder religioso mantiene su cuota, la transición tiene rostro y la maquinaria, aunque temblorosa, no se detiene.

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