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RD descubre 150 millones de toneladas de tierras raras

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Reserva Fiscal Minera de Ávila, en Pedernales.

El país redefine su minería y se posiciona como pieza clave de la tecnología

La República Dominicana acaba de dar un golpe sobre la mesa en el tablero geopolítico global. No se trata de turismo ni de agricultura, esta vez el protagonista es el subsuelo. El presidente Luis Abinader confirmó ante la Asamblea Nacional que el país posee reservas certificadas de tierras raras que superan los 150 millones de toneladas, un anuncio que cambia por completo las reglas del juego para la economía local.

Este hallazgo no es una cifra lanzada al aire; cuenta con el respaldo de laboratorios internacionales que avalan la pureza de los yacimientos. En un mundo que pelea por el control de los microchips y la tecnología aeroespacial, tener estos minerales es, básicamente, tener la llave del futuro.

Un giro estratégico en la gestión minera

Para administrar este tesoro, el Gobierno no ha improvisado. A mediados de 2024 se concretó la creación de la Empresa Minera Dominicana (Emidom). A diferencia de otros modelos, esta entidad es de capital exclusivamente estatal, lo que asegura que el control de la exploración y explotación permanezca en manos dominicanas.

La meta es convertir la venta y refinamiento de estos minerales en la principal fuente de ingresos no tributarios del Estado. Abinader ha sido enfático al señalar que estos materiales son la columna vertebral de la modernidad; sin ellos, no hay celulares, semiconductores ni sistemas de defensa avanzados.

Pedernales: el epicentro de la nueva riqueza

El foco de atención está puesto en el suroeste, específicamente en la Reserva Fiscal Minera de Ávila, en Pedernales. Lo que comenzó en 2018 como una zona protegida para la investigación, hoy es una realidad industrial. 

Los estudios iniciales contaron con el rigor académico de la Universidad de Barcelona, pero el salto técnico definitivo llegó con la asesoría del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos.

Esta colaboración internacional subraya la relevancia del proyecto. No solo se trata de sacar tierra del camino, sino de integrar al país en la cadena de suministro de defensa y alta tecnología de las grandes potencias.

Históricamente, la economía dominicana ha dependido de sectores volátiles. La entrada en escena de las tierras raras ofrece una estabilidad distinta. Al ser minerales críticos y escasos, su valor tiende al alza. 

Si el país logra ejecutar una explotación responsable y eficiente, el perfil productivo nacional podría transformarse en menos de una década, pasando de ser un destino paradisíaco a un socio tecnológico indispensable.

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Diómedes Tejada Gómez

Diómedes Tejada Gómez

Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com

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