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República Dominicana: 182 años después, la patria sigue en pie

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El Ministerio de Trabajo recordó de forma categórica que el feriado correspondiente al natalicio de Juan Pablo Duarte, padre fundador de la República, se mantiene inamovible y deberá disfrutarse el lunes 26 de enero de 2026, sin traslados ni ajustes.

Duarte y el ideal que aún define a la nación dominicana.

SANTO DOMINGO.– La ciudad amaneció distinta. Desde temprano, el eco de los cañonazos en el Altar de la Patria rompió la rutina y recordó que no es un día cualquiera. Las banderas ondean en balcones, avenidas y edificios públicos. Este 27 de febrero no es solo una fecha en el calendariov: son 182 años desde que la República Dominicana decidió existir por cuenta propia.

La Gran Parada Dominicana

En 1844 no había garantías ni certezas. Lo que había era determinación. Un grupo de jóvenes, muchos de ellos apenas en sus veinte, asumió el riesgo de enfrentar una ocupación que ya llevaba más de dos décadas. No tenían grandes recursos ni respaldo internacional. Tenían una idea firme: este lado de la isla debía gobernarse a sí mismo.

Hablar de Independencia es hablar, inevitablemente, de Juan Pablo Duarte. Con el paso del tiempo su figura se ha vuelto estatua, óleo, nombre de avenida. Pero antes de eso fue un joven inquieto que fundó La Trinitaria en 1838, cuando pensar en una nación libre parecía un sueño lejano. No buscaba cargos ni poder. Su obsesión era otra: una República soberana, sin tutela extranjera.

Puerta del Conde Renovada no Restaurada

Duarte hablaba de moral en la política, de servicio público limpio, de sacrificio personal por el bien común. Su frase “Vivir sin Patria es lo mismo que vivir sin honor” todavía resuena, sobre todo en tiempos donde la palabra soberanía vuelve a discutirse en medio de tensiones económicas, migratorias y geopolíticas. Su legado no es solo histórico; es una vara con la que todavía se mide el ejercicio del poder.

La noche decisiva llegó el 27 de febrero de 1844. Duarte estaba en el exilio, pero el plan siguió adelante. Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella asumieron el liderazgo en el terreno. En la Puerta del Conde, Mella disparó el trabucazo que marcó el inicio formal de la ruptura. No fue solo un disparo. Fue una señal clara de que el paso estaba dado y no había vuelta atrás.

Esa misma noche se izó por primera vez la bandera dominicana, confeccionada por manos valientes como las de Concepción Bona y María Trinidad Sánchez. La escena no fue épica por decoración, sino por riesgo. Si fallaban, las consecuencias serían inmediatas y severas. Pero no fallaron.

Hoy, casi dos siglos después, la independencia no se vive solo en los actos oficiales. Se siente en la calle. En el Cibao, en el Sur profundo, en los barrios del Gran Santo Domingo. La bandera se convierte en un punto de encuentro. Han habido desfiles escolares, hoy se realizan actos militares y homenajes en el Altar de la Patria, pero también hay conversaciones familiares donde se recuerda lo que costó llegar hasta aquí.

El 27 de febrero también es día de rendición de cuentas. El presidente de la República se presenta ante la Asamblea Nacional para exponer el estado del país. No es un simple protocolo. Es un recordatorio de que la libertad conquistada en 1844 implica responsabilidad y vigilancia. La independencia no se celebra solo con símbolos; se defiende con instituciones que funcionen y con ciudadanos atentos.

La dominicanidad, esa palabra que a veces parece abstracta, se traduce en hechos concretos: resiliencia ante las crisis, orgullo por la cultura propia, capacidad de levantarse después de cada dificultad. La República Dominicana no nació en condiciones cómodas. Aprendió a ser libre antes de ser próspera.

A 182 años del trabucazo en la Puerta del Conde, el país sigue enfrentando retos. Ninguna nación está terminada. Pero cada 27 de febrero sirve para recordar el punto de partida y preguntarse si estamos honrando aquel impulso inicial.

“Dios, Patria y Libertad” no es solo el lema en el escudo. Es una síntesis de lo que comenzó como un acto de valentía juvenil y hoy es una nación de más de once millones de personas. La historia no se repite exactamente igual, pero sí exige coherencia. Y en eso, Duarte sigue mirando.

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José Tejada Gómez

José Tejada Gómez

Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com

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