Laboratorios industriales redefinieron innovación estadounidense
Estudio masivo de patentes revela cambio estructural en ciencia
Un análisis histórico de 1,6 millones de patentes confirma que los laboratorios de investigación industrial fueron el motor de la era dorada de la innovación en Estados Unidos. El estudio, desarrollado por el Growth Lab de Harvard y el Complexity Science Hub (CSH), demuestra cómo la invención pasó de ser un oficio artesanal a convertirse en un proceso científico, organizado y colaborativo dentro de grandes empresas.
Publicado en la revista Research Policy, el trabajo reconstruye la transformación del sistema innovador estadounidense entre mediados del siglo XIX y mediados del XX. Los investigadores digitalizaron cerca de medio millón de páginas de anuarios históricos de patentes y vincularon esos registros con datos censales y encuestas de laboratorios industriales, creando una base de datos sin precedentes.
Del artesano al ingeniero profesional
Según explicó Ricardo Hausmann, director del Growth Lab y profesor de la Harvard Kennedy School, “la naturaleza de la invención cambió sustancialmente”. Las patentes comenzaron a combinar tecnologías cada vez más diversas, marcando el paso hacia una innovación basada en la ciencia, estructurada en equipos y apoyada por investigación sistemática.
El estudio documenta cómo el protagonismo pasó de artesanos y obreros vinculados por lazos familiares a ingenieros profesionales que trabajaban dentro de organizaciones empresariales. La década de 1920 aparece como un punto de inflexión, con un aumento vertiginoso de invenciones que integraban combinaciones radicalmente nuevas de tecnologías.
A nivel individual, los inventores experimentaron curvas de aprendizaje más largas y una creciente dependencia de la literatura académica. Incluso surgieron patentes vinculadas directamente a entornos universitarios, consolidando un puente entre ciencia e industria.
Concentración urbana y desigualdad persistente
El cambio no fue solo tecnológico, sino también geográfico y social. La invención comenzó a concentrarse en grandes ciudades, especialmente en la Costa Este y en el llamado Cinturón del Óxido. Este nuevo ecosistema exhibió, sin embargo, tasas de participación significativamente más bajas entre mujeres e inmigrantes, un fenómeno que los investigadores consideran crucial para entender la evolución del sistema.
El análisis también revela un viraje decisivo hacia el trabajo en equipo. Las colaboraciones dejaron de organizarse alrededor de vínculos familiares para estructurarse en torno a empresas y laboratorios corporativos. Este modelo permitió reducir costos de coordinación y escalar la producción de conocimiento.
Para Matte Hartog, investigador del Growth Lab, el uso de herramientas modernas de ciencia de datos permitió extraer información invaluable de documentos históricos, ofreciendo una perspectiva cuantitativa inédita sobre un período clave en la historia económica estadounidense.
El estudio establece paralelismos con la actualidad.
Según Frank Neffke, profesor de Transformación Económica y Complejidad en la Universidad Interdisciplinaria de Transformación de Austria y afiliado al CSH, en la última década ha resurgido el modelo de grandes laboratorios corporativos impulsados por gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Amazon.
Al igual que ocurrió en el siglo XX con los históricos Bell Labs —cuna de múltiples premios Nobel y avances disruptivos—, hoy los grandes saltos en inteligencia artificial emergen principalmente de laboratorios industriales y no exclusivamente del ámbito académico.
Los investigadores plantean nuevas preguntas: ¿están estos centros corporativos promoviendo innovación radical o incremental? ¿Cómo participan mujeres e inmigrantes en esta nueva fase? ¿Se mantendrá la concentración geográfica o la digitalización permitirá una mayor descentralización?
La historia sugiere que cuando cambian las estructuras organizativas de la invención, cambia también el rumbo de la economía. Hoy, como hace un siglo, el laboratorio vuelve a estar en el centro del debate sobre el futuro de la innovación.
Diómedes Tejada Gómez
Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com
Artículos relacionados
Urgen en RD marco legal ante expansión de inteligencia artificial
Expertos alertan riesgos democráticos y piden regulación urgente y responsable La acelerada expansión de la Inteligencia Artificial (IA) ha transformado la manera en que se…
Nuevo método detecta si su teléfono fue alterado
Investigadores estadounidenses desarrollan un sistema para identificar dispositivos móviles y evitar espionaje En un mundo donde la ciberseguridad es una prioridad absoluta, científicos de la…
Lácteos fermentados impulsan salud intestinal y física
Investigación española confirma beneficios en microbioma, inmunidad y rendimiento corporal Un equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha confirmado que el…