La sociedad internacional basada en normas jurídicas
De modo que el mundo se encamina a la conformación de por lo menos cuatro bloques claramente diferenciados.
El actual primer ministro de Alemania, el señor Mertz, dijo recientemente que, “el sistema jurídico internacional basado en normas que surgió como resultado y consecuencia de la Segunda Guerra Mundial ha desaparecido”, que, en cambio, las relaciones internacionales de hoy en día se caracterizan por “el uso de la fuerza y el poder”. Estas expresiones son corroboradas por asesores del presidente Donald Trump de acuerdo con las cuales es una ficción hablar de derecho internacional porque la realpolitik de las grandes naciones nunca ha reconocido el derecho internacional, afirma que, “lo que existen son relaciones de poder”, esto es, relaciones disuasivas entre potencias.
De modo que las naciones medianas y pequeñas tienen dos opciones, a saber: pasar a ser satélites de una gran potencia o, por el contrario, resistir hasta ser quebradas por el uso de la fuerza. Desde la praxis política, esto es una realidad que nadie discute, por tanto, no vivimos en un mundo seguro, ni estático, todo está sujeto a cambios. Esto significa que el orden internacional post Segunda Guerra Mundial desapareció con la caída del muro de Berlín. Por tanto, lo que un autor llamó “el mejor de los mundos posibles” ha entrado en una fase nueva cuyas características aún desconocemos, pero que, los que más se acercan a su comprensión lo denominan “Neofeudalismo” el cual se caracteriza, desde el punto de vista de la propiedad, por la lucha por el control de la propiedad intangible o propiedad en las nubes y, por otra parte, lo de siempre, la política vista como lucha por los recursos siempre escasos del planeta.
En este sentido, lo visto en Venezuela da una idea clara de lo que acontece: de una justificación interventora de la sociedad internacional que tenía por bandera la democracia, los derechos humanos y la libertad de los venezolanos, se pasó a una justificación exclusiva del control central del recurso petróleo y la introducción del dólar como moneda para la patria de Bolívar. En igual sentido, van las amenazas contra Canadá y Groenlandia.
De modo que, el mundo se encamina a la conformación de por lo menos cuatro bloques claramente diferenciados, a saber: América, China y el Asia Pacífico, India y Europa y Rusia. Lo que queda por saber es si América se unificará concediendo derechos iguales a todos los habitantes de este continente o si el vasallaje de antaño volverá bajo la modalidad de la doctrina Donroi; En cuanto a China, no cabe duda de que es la potencia hegemónica en su área de influencia y más allá; en cambio, India y Europa deberán transitar un largo camino, pues se encuentran muy rezagados. De su lado, Rusia está muy clara en sus pretensiones de reconstruir el imperio zarista.
Al parecer, con lo que no se contó, es con el hecho de que el mundo parece amar la sociedad de consumo más que la libertad, más que la dignidad. Es decir, el mundo que emerge no será una sociedad basada en valores sino una sociedad adormecida por el bienestar aun sea de un mínimo. Así, la Granja de George Orwell tendría un hermano mayor, al parecer aceptado por todos. Dicho de otro modo, la sociedad que emerge es adicta al consumo de objetos y sustancias que se rebela solo cuando se les quita su adicción, aun sea al futbol. De ahí nace la democracia electrónica de Isaac Asimov de la cual es suficiente con que un único ciudadano vote en representación de todos porque ya el algoritmo tabuló a todos y comprobó que la intención de ese solo votante representa la intención de voto de la mayoría, por tanto, basta con su voto para legitimar las elecciones. O, como vimos en Venezuela, si el algoritmo es imposibilitado de hacer el conteo a solicitud del Hermano Mayor, se puede hacer ganar al perdedor y luego decir exactamente lo contrario sin pudor de ningún tipo y sin consecuencias dada la acriticidad de la sociedad y el condicionamiento a que es sometida y a la cual se someten los lumpenes de toda laya.
Finalmente, la contradicción de clase ha finalizado también con esclavos que aceptan su condición con tal de tener acceso a un pan, a la red. Es el denominado hombre ligh de la sociedad del espectáculo. Es el regreso a un feudalismo querido, aunque no buscado. Ya lo había dicho la religión: el hombre es un ser imperfecto, por tanto, es falso que busque la perfección; solo busca vivir con una adicción. Por tanto, probablemente, todo esto signifique que el futuro será de los robots, de la inteligencia artificial. Esto permitirá que se llegue a la renta universal con ella; quizás se llegará también a la sociedad perfecta, a la sociedad de la granja, pues en la granja las gallinas solo se preocupan por su alimentación. Claro, llegan incluso a desconocer que se encuentran en cautiverio.
Obviamente, en un escenario así, hablar de normas jurídicas es innecesario. Sería comportarse como el idiota de Fedor Dostoyevski, un inadaptado social. Al fin, las élites habrán conseguido lo que consiguieron los brahmanes de la India, claro, estos no sustituyeron, ni eliminaron castas, les crearon mundos paralelos, ahora simplemente desaparecen las castas y solo quedan los que están dentro de las granjas y los que están fuera de esta.
Claro, esto no será fácil; se abrirá otro escenario porque las sociedades no son uniformes, en el primer mundo, la fascinación por caminar, perdida en el tercer mundo, seguirá siendo una constante. Aunque la pandemia del Covi-19 mostró que se puede encerrar a todo el mundo como en la granja.
Así las cosas, Cuba e Irán aparecen como los últimos bastiones de gentes que se aferraron a vivir diferente sin reparar en el precio a pagar por la libertad, por el derecho a vivir diferente, con una diferencia: antes eran admirados y celebrados, hoy son objeto de mofa. No porque vivan en el mejor de los mundos, sino porque el derecho a la autodeterminación, a la soberanía, a la dignidad, carece de sentido en la granja. Por eso, ya no se enseña filosofía, ni política, se enseña numerología, data, etc. Es como si la salsa de Rubén Blades titulada “Plástico” hubiera sido uno de sus grandes errores.
De manera que, no solo está de regreso el feudalismo, está también de vuelta el muro de las lamentaciones; lo único es que las lamentaciones de hoy son teteos o los videos de Jeffrey Epstein. Incluso, la universidad y la educación toda, volverán a un monasterio llamado ahora intangible, aunque opera en el interior de un móvil o de cada habitáculo humano. Toda la modernidad que trajo la Revolución francesa en tanto y cuanta liberación humana regresa a la metafísica kantiana, esto es: a la infancia de la humanidad, porque el hombre actúa hoy frente al consumismo como los niños con los juguetes para bien del capital, para bien de los dueños de la granja.
En la universidad observa usted cómo el lumpen saciado en su consumismo rinde loas al capitalismo. Claro, no sabe dónde están sus hijos, ni su familia, se creen exitosos sin darse cuenta de que su mundo es ancho estrecho y ajeno. Que el bienestar de hoy, que lo alcanzado puede desvanecerse en segundos si se coincide con los dueños del mundo. DLH-20-2-2025
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