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Obispos cubanos piden aplazar visita al Papa

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La crisis e incertidumbre en la isla marcan la decisión

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba ha solicitado al Papa aplazar la visita ad limina que tenía prevista realizar en el Vaticano del 16 al 20 de febrero. La decisión, comunicada oficialmente este 12 de febrero, responde —según explicaron— al deterioro de la situación socioeconómica en la isla, un contexto que describen como marcado por la inestabilidad y la incertidumbre.

En una nota difundida por su secretariado, los obispos informaron que pidieron al Santo Padre, León XIV, reprogramar el encuentro para una fecha posterior. El viaje formaba parte de la visita ad limina apostolorum, un compromiso periódico mediante el cual los obispos de cada país acuden a Roma para informar sobre la realidad de sus diócesis y fortalecer la comunión con la Santa Sede.

La solicitud no se produce en el vacío. Cuba atraviesa una de las etapas más complejas de los últimos años. La escasez de combustible, agravada por nuevas restricciones derivadas del embargo estadounidense, ha impactado el transporte, la producción y los servicios básicos. A ello se suman apagones prolongados, inflación y un éxodo sostenido que golpea tanto a familias como a comunidades parroquiales.

En su comunicado, los obispos subrayan que la prioridad es acompañar a la población en medio de la crisis. “Seguimos orando por nuestra patria”, expresaron, al tiempo que renovaron su afecto y comunión con el Pontífice y la Sede Apostólica. El mensaje transmite cautela, pero también preocupación por un escenario social que consideran delicado.

El pasado 1 de febrero, durante el rezo del Ángelus, el Papa ya había manifestado inquietud por el aumento de tensiones entre Cuba y Estados Unidos. Se unió entonces al llamado de los obispos cubanos a promover un diálogo sincero y eficaz que evite una escalada de violencia y reduzca el sufrimiento de la población.

Días antes, el 31 de enero, los propios prelados habían advertido que la posible interrupción total del suministro de petróleo encendía las alarmas, sobre todo entre los sectores más vulnerables. Alertaron sobre el riesgo real de un deterioro social que pudiera derivar en episodios de violencia.

En este escenario, el aplazamiento de la visita no es un simple ajuste de agenda. Es, más bien, un gesto que refleja la gravedad del momento y la decisión de la Iglesia cubana de permanecer junto a su pueblo en tiempos de incertidumbre.

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