La diáspora dominicana conquista el corazón político de Washington D. C.
El congresista Adriano Espaillat celebra el impacto de la diáspora en el Capitolio
El eco de la tambora y el orgullo de una nación se hicieron sentir con fuerza en los pasillos del poder estadounidense. Bajo la cúpula del Capitolio, el congresista Adriano Espaillat encabezó la octava edición de "Dominicanos en el Capitolio", una cita que ya es tradición y que pone de relieve la ascendencia imparable de la comunidad quisqueyana en los Estados Unidos.

Este encuentro anual no es solo una fiesta de identidad; es una plataforma de influencia política donde la diáspora demuestra que su voz tiene un peso decisivo en el rumbo de la nación.
Desde su creación, este evento ha servido como un puente dorado entre las raíces caribeñas y la toma de decisiones en Washington. Cientos de líderes, estudiantes y funcionarios electos se congregaron para reafirmar que el compromiso cívico de los dominicanos ha pasado de ser una participación secundaria a convertirse en un motor de cambio social.
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Para Espaillat, el primer domínico-americano en llegar al Congreso, esta jornada representa el honor de ver cómo su comunidad escala peldaños de éxito en todos los ámbitos del quehacer estadounidense.
Impulsando salud y bienestar para todos
En esta ocasión, la agenda dejó de lado las generalidades para enfocarse en un tema vital: "Impulsando las Políticas Públicas y las Oportunidades en Salud". Los debates de alto nivel exploraron cómo garantizar un acceso equitativo y de calidad para las familias dominicanas, analizando los desafíos médicos que enfrenta la diáspora.
Los expertos coincidieron en que la prosperidad de la comunidad depende intrínsecamente de su bienestar físico y mental, marcando una hoja de ruta para las futuras generaciones que buscan un sistema más justo y preventivo.
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Legado cultural con visión de futuro
Más allá de los números y las leyes, el evento vibró con la energía de una cultura que se niega a ser invisible. La celebración del Mes de la Herencia Dominicana en el epicentro de la democracia norteamericana simboliza el triunfo de la resiliencia.
Con el respaldo del comité anfitrión y diversas organizaciones, se consolidó un diálogo con propósito que trasciende fronteras.
La participación política de los dominicanos ya no es una promesa, sino una realidad palpable que sigue transformando vecindarios desde el Alto Manhattan hasta las costas de Florida, dejando una marca imborrable en la historia contemporánea.
Diómedes Tejada Gómez
Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com
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