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Díaz-Canel plantea un diálogo con EEUU sin presiones

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Miguel Díaz-Canel, mandatario de la isla, ha sostenido un contacto directo con Delcy Rodríguez, quien asume las riendas de un país que parece girar su brújula hacia el norte.

El presidente cubano pide respeto a la soberanía y rechaza injerencias

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha abierto la puerta a un posible diálogo con Estados Unidos, aunque deja claro que no será a cualquier precio. La condición, insiste, es que en cualquier conversación se desarrolle sin presiones externas y con un respeto pleno a la soberanía y la independencia de la isla.

“Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos sobre cualquier tema”, afirmó el mandatario en declaraciones a la prensa. Pero matizó de inmediato: “Bajo presiones no se puede dialogar”. Para Díaz-Canel, el punto de partida debe ser una relación entre iguales, sin imposiciones ni condicionamientos que, a su juicio, vacían de sentido cualquier intento de entendimiento.

El jefe de Estado cubano subrayó que las conversaciones solo serían viables si se basan en el respeto mutuo, la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos. “Un diálogo como ese se puede construir”, señaló, al tiempo que defendió una relación “civilizada” entre países vecinos que podría generar beneficios para ambas sociedades.

Díaz-Canel recordó que existen ámbitos en los que La Habana y Washington comparten intereses claros. Entre ellos citó la seguridad regional, la gestión de los flujos migratorios y la lucha contra el narcotráfico. Son, según explicó, terrenos donde ya ha habido cooperación en el pasado y que podrían servir como base para recomponer una relación hoy marcada por la desconfianza.

El presidente cubano quiso dejar claro que esta postura no supone un giro inesperado en la política exterior del país. Al contrario, la definió como una posición “histórica” y de continuidad, heredada de Fidel Castro y de su predecesor, Raúl Castro. “Yo creo que es posible”, concluyó, en referencia a un entendimiento con Estados Unidos si se dan las condiciones adecuadas.

Las declaraciones llegan en un contexto especialmente delicado para la isla. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha expresado recientemente su “profunda preocupación” por la situación humanitaria en Cuba, agravada por la escasez de combustible y la necesidad de importar petróleo. En este escenario, la ONU ha vuelto a pedir el levantamiento del embargo estadounidense, una demanda reiterada durante años por la Asamblea General.

Desde Washington, el presidente Donald Trump ha elevado el tono al advertir de nuevos aranceles contra los países que suministren crudo a Cuba. La Casa Blanca justifica estas medidas por el supuesto apoyo del Gobierno cubano a organizaciones terroristas y a potencias extranjeras, acusaciones que La Habana niega de plano. Díaz-Canel, de hecho, ha reiterado su disposición a “reactivar” canales de cooperación con Estados Unidos.

La situación se ha complicado aún más tras la intervención militar estadounidense en Venezuela, que provocó la captura del presidente Nicolás Maduro y el corte del suministro de hidrocarburos a Cuba. Ese golpe energético ha tenido un impacto directo en la economía cubana y ha intensificado las tensiones con Washington.

Mientras tanto, varios actores internacionales han pedido rebajar la confrontación. Países, organizaciones y figuras como el Papa León XIV han llamado al diálogo. En paralelo, China ha confirmado el envío de ayuda financiera y humanitaria a la isla, y México ha expresado su intención de prestar apoyo, en un intento de aliviar una crisis que sigue marcando la agenda regional.

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