Tras la huella del héroe: arqueólogos buscan a Enriquillo
Un proyecto científico inicia la búsqueda de los restos del líder taíno en Azua, en un acto de justicia histórica.
PUELO VIEJO, AZUA. La tierra seca de Pueblo Viejo, en Azua, guarda un secreto centenario. Este miércoles, el rumor del viento se mezcló con el sonido de las palas y las expectativas de un equipo de arqueólogos que inició, de forma oficial, una de las investigaciones más simbólicas de las últimas décadas en República Dominicana: la búsqueda de los restos mortales del cacique Enriquillo.

Robert Polanco, director de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep), fue el encargado de dar el banderazo de salida a los trabajos. Lo hizo con un discurso que trascendió lo protocolario. "Esto no es solo arqueología", afirmó, con el sol de la mañana recortando su figura frente al sitio de excavación.
“Es un diálogo profundo con nuestra historia. Con nuestras raíces más auténticas. Es corregir una omisión y reivindicar la figura de quien fue, quizás, el primer gran estratega de la resistencia en América".
La figura de Enriquillo emerge de los libros de texto como un líder único. No fue un rebelde por instinto, sino por desesperación. Educado por frailes, conocedor de las leyes castellanas, intentó primero que las autoridades coloniales hicieran justicia por los abusos del encomendero Andrés Valenzuela, quien maltrató al cacique y ultrajó a su esposa, Mencía.
La respuesta fue el silencio y la humillación. Fue entonces cuando, en 1519, decidió que las palabras habían muerto. Se internó en la agreste Sierra del Bahoruco con un grupo de taínos y africanos cimarrones, y desplegó una guerra de guerrillas que mantuvo en jaque al Imperio español durante catorce años.
Su táctica fue tan brillante que nunca fue capturado. Derrotó expedición tras expedición, forzando finalmente a la Corona a negociar. En 1533, el emperador Carlos V, a través del emisario Francisco de Barrionuevo, firmó un tratado de paz inédito.



Le concedió la libertad a su pueblo, tierras libres de encomiendas cerca de la actual Boyá, y el título de "Don", un reconocimiento de nobleza que pocos no nacidos en España recibieron. Murió, se cree, alrededor de 1535, en esa paz duramente ganada. Pero el lugar exacto de su tumba se perdió en la memoria.
"Hablar de Enriquillo es hablar de resistencia, pero también de astucia política y afirmación humana", continuó Polanco. "Su legado no es una reliquia del pasado. Sigue vivo, inspirando la lucha por la dignidad". El proyecto, respaldado por el gobierno del presidente Luis Abinader, busca materializar ese legado. No es una búsqueda a ciegas. Lleva años de preparación.
Lidia Martínez de Macarrulla, directora ejecutiva del proyecto "Tras los restos de Enriquillo", detalló el riguroso camino recorrido. "Diez años de investigación documental en archivos de varios países, análisis de imágenes satelitales que nos muestran anomalías bajo esta tierra, y excavaciones preliminares nos han traído hasta este punto exacto", explicó. La tecnología se ha aliado con la historia: el carbono 14 y la teledetección han delimitado la zona donde ahora el equipo cava con cuidado metódico.
El equipo es, en sí mismo, una declaración de intenciones. Lo encabeza la arqueóloga Kathleen Martínez, famosa mundialmente por sus revolucionarias investigaciones en la búsqueda de la tumba de Cleopatra en Egipto. A ella se unen la osteóloga egipcia Aya Salem, experta en restos antiguos, y especialistas españoles y dominicanos de primer nivel. Es un esfuerzo con dimensión internacional, pero con un corazón profundamente nacional.
"Es un acto de justicia histórica", insistió Polanco. "Permitirá que comunidades, escuelas y universidades se reconecten con una historia tangible, no solo literaria". El plan no termina en el hallazgo. Mediante el decreto 783-21, el presidente Abinader dispuso la construcción de un mausoleo y un cenotafio en honor al cacique. La idea es clara: crear un polo de turismo cultural responsable, un sitio de peregrinación histórica que fortalezca la identidad y reactive la economía local.
En el acto, celebrado bajo una carpa que apenas mitigaba el calor, estuvieron presentes la senadora Lía Díaz, el alcalde Víctor Figuereo y otras autoridades locales, un reconocimiento tácito al impacto que este proyecto puede tener para la región.
Mientras los primeros cortes de tierra se realizan en Pueblo Viejo, lo que se excava no son solo sedimentos. Se excava la posibilidad de encontrar a un símbolo. De tocar, literalmente, la historia de quien demostró que la libertad, a veces, se gana desde las montañas, con paciencia indígena y una inteligencia que desconcertó a un imperio. La búsqueda de Enriquillo ha comenzado. Y con ella, la posibilidad de cerrar, siglos después, un capítulo abierto de la memoria nacional.
José Tejada Gómez
Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com
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